El Zurcidor
 
"Anciana, doblegada por las penas
Elvira la zurcidora, observa el costurero
que guarda los instrumentos de su oficio. 
Los hilos y el gastado huevo de madera 
le recuerdan un tiempo
en el que sus ojos aún podían enhebrar la aguja,
y sus manos, ahora temblorosas, podían zurcir y zurcir,
poner un plato de comida sobre la mesa".
Esteban Moore. "Elvira la zurcidora".

Hace años para zurcir alguna prenda había una oferta importante de especialistas, como Artemisie Arakian, María A. Couselo, Victoria Del Río, Alicia y Luisa Ferrer,, Angela Genoni, Onofre Moreno, Manuel Rodríguez o "Antigua Casa Roda" de Montevideo 927 o "La Favorita" de Emilia Roca de Jordana, en Bartolomé Mitre al 800. Hoy ya es distinto. 

Rito Oroño es uno de los últimos maestros del zurcido invisible. Tiene su taller en el primer piso de una vieja casa de la única cuadra del pasaje del Carmen, entre Viamonte y Córdoba. Aprendió el oficio de su madre, Mary Estigarribia. Fue el único entre nueve hermanos que continuó con esta actividad. Rito, que tiene 61 años, asegura que "zurcir es muy difícil porque hay un sinfín de tejidos y se necesita una gran capacidad. Unos pocos saben ver el resultado del esfuerzo, pero esos son los clientes que vuelven".

Apoyado en la baranda de su balcón, parece añorar tiempos mejores, mientras espera que alguien golpee a su puerta. Desde hace algunos años los encargos se fueron espaciando, pero Oroño insiste en vivir de su oficio. "Los nuevos tejidos son los causantes de la falta de trabajo, ahora las telas, si así se las puede llamar, no se las puede tejer porque ya no tienen valor".

Entre las situaciones ocurridas a lo largo de los años, Rito recuerda el día en que una clienta le llevó 17 trajes muy buenos para arreglar, "yo hice el trabajo, pero ella nunca volvió a buscarlos, me dejó de seña, los trajes terminaron regalados a la Curia".

La señora Carmen Morais, atiende en su taller de Billinghurst al 2200, su clientela más fiel es del barrio de Recoleta, pero su fama de zurcidora sobrepasa esos límites. "En las buenas épocas el zurcido invisible era, igualmente, un oficio raro, que se enseñaba en algunos pocos talleres o particularmente. Ahora con la ropa en serie el zurcido decayó". Por las manos de Carmen, que tiene el orgullo de trabajar sin lentes, pasaron una cantidad enorme de prendas de pelo de camello, cashemere y ojo de perdiz.

Otros zurcidores, del tipo invisible, que continúan desarrollando la actividad son Daniel Adamo; con taller en la avenida Triunvirato al 4000 en el barrio de Villa Ortúzar, en su límite con Villa Urquiza; y Pedro Coca Carvajal, con local en Tte. Gral. Perón al 2300, Balvanera. 

Algunos otros ofrecen sus servicios a través de cartelitos de chapa de confección casera; donde con tipografía irregular pintada a mano, se lee "Zurcidor" y el número de teléfono correspondiente; que suelen clavarse en árboles o en los postes telefónicos.
Otra variante dentro de este rubro eran las zurcidoras de medias, ya prácticamente inhallables. Hace tiempo que no se ven los cartelitos que decían; "Se levantan puntos". 

Fuente: http://www.dgpatrimonio.buenosaires.gov.ar/display.php?page=izq_inta/patrim_oficio.htm#1

Agenci@ EL VIGÍA