Al parecer, este personaje
tuvo su origen en Puente del Inca, Mendoza, y de ahí, con
variantes, se extendió a otros puntos de esa provincia y a San
Juan.
De Puente del Inca se
conocen al menos dos versiones. Según la primera, contada con
lujo de detalles por el ingeniero Fidel Roig, se trataría de un
inglés muy bien vestido (de allí su nombre, pues se llama
"futre" en la zona de Cuyo a toda persona que viste de
forma elegante) que, tras haber perdido todo su dinero en la
sala de juegos de un hotel cercano a Puente del Inca, salió
vestido de frac en plena noche y se perdió entre los cerros
nevados. Nunca se tuvieron noticias sobre la suerte corrida por
este hombre, pero comenzaron a sucederse una serie de
apariciones fantasmales en las que se lo veía caminar
cabizbajo, como presa de una gran pena.
La segunda versión habla de
un humilde trabajador ferroviario que fue asesinado y luego
decapitado por el amante de su esposa en la estación de Puente
del Inca. Algunos aseguran que vaga por la noche cargando su
propia cabeza en una mano y un hacha en la otra, amenazando de
muerte a quien se cruza con él, mientras que otros aseguran que
se trata de un espectro inofensivo.
En ambas versiones hay
ocasiones en que el Futre aparece a caballo.