El Frentista
 
Entre los diferentes aspectos de la construcción, uno de los más notables, dado que "pone la cara" al edificio, es el del tratamiento de la fachada. Ahí es donde desarrollaba su experiencia y su habilidad el frentista, personaje, que cuando era bueno, resultaba muy solicitado.

En su mayoría fueron de origen italiano, que en su país natal fueron maestros del estuco, hombres rudos que se trepaban con gran agilidad por los andamios mientras iban componiendo el frente de una casa, esa suerte de rompecabezas que determinaba la personalidad de la construcción, aquí inventaron un revoque imaginativo que copió la piedra hasta en sus más pequeños detalles. "Los cortes, las tallas, todo: dureza más, dureza menos, igualito que en París", como escribiera Alicia Dujovne Ortiz en su artículo "Buenos Aires, alma de piedra París".

Las casas chorizo, ese clásico de la arquitectura porteña, representan un buen catálogo de la obra de los frentistas. La mayoría de las fachadas de estas casas fueron realizadas en revoque símil piedra. Con este material, tradicional en nuestro medio, se sustituía la escasez de canteras y la falta de desarrollo constructivo en piedra. La habilidad técnica y artesanal de los frentistas, lograba una excelente imitación, tanto de color como de textura, de la verdadera piedra París. Esta técnica en la ejecución de fachadas resultó muy difundida, determinando una impronta característica en el paisaje urbano de Buenos Aires y de muchas otras ciudades del país, como en Balcarce, donde el frentista italiano Fangio realizó una intensa labor. Allí nació, en 1911, su hijo Juan Manuel, con el tiempo extraordinario quíntuple campeón mundial de Fórmula 1.

Parte de la técnica del símil piedra era ejecutada aplicando el material in situ, sobre los planos de fachada acotados por los "cortes de piedra", allí el frentista tenía una serie de posibilidades en cuanto al acabado, ya fuera "fratachado", "peinado", "martelinado", "pulido", de acuerdo a la textura solicitada. La ornamentación, ya fueran cornisas y molduras lineales, que realizaban con la ayuda de plantillas corredizas sobre reglas, o elementos premoldeados, utilizaban la misma técnica. El símil piedra se caracteriza por envejecer con gran nobleza.

En las casas chorizo el ornato de las fachadas tuvo gran importancia. Desde aquellas más sencillas hasta las más complejas, las diferentes maneras de cada frentista logró adaptarse a su matriz formal. Ornatos clásicos, florales a la manera art-nouveau, antropomórficos o geométricos, muy difundidos a través del art-decó, estaban a disposición de estos artesanos de la construcción.

Fuente: http://www.dgpatrimonio.buenosaires.gov.ar/display.php?page=izq_inta/patrim_oficio.htm#1

Agenci@ EL VIGÍA