EL COLCHONERO
 

"Cuando la primavera había entrado sin paleativos en las calles y en los patios calentando el encintado y los adoquines, alargando en el tiempo del día la luz de Madrid, aparecían por las calles los colchoneros, los vareadores de lana apelmazada en el vientre de los colchones, dormida y apretada en el letargo del invierno. Con la primavera había que espabilarla, desentumecerla y esponjarla a base de varetazos".
Angel del Río López. "Viejos Oficios de Madrid".

"COLCHON m. Saco o cojín grande, relleno de lana, pluma, cerda, etc., cosido y basteado o no, que sirve para dormir sobre él: los colchones demasiado blandos son perjudiciales para la salud...".

"COLCHONERO, RA m. y f. Persona que se dedica a fabricar, componer y cardar los colchones."

Quien que tenga alrededor de 50 años no vio alguna vez, en su propia casa, el trabajo que el colchonero realizaba con su máquina cardando la lana de algún colchón de la familia.

El cardado lo hacía en el patio o en la terraza, según las comodidades de la vivienda, a la que llegaba a la mañana temprano, así un poco antes del mediodía ya había finalizado la tarea.

El colchonero empezaba desarmando un extremo del colchón, sacaba los bordes y luego los "botones". El paso siguiente consistía en sacar toda la lana de su interior, con la que hacía una especie de montaña al lado de la máquina cardadora. Manualmente la estiraba y la iba desmenuzando, operación que se caracterizaba por el desprendimiento de polvo y suciedad. Sentado sobre la tabla; con forma de un sube y baja, pero fija; comenzaba a pasar la lana ya desenredada entre las dos chapas curvas y paralelas, cada una con clavos en dirección opuesta sin que llegaran a tocarse, y al mismo tiempo las empezaba a mover hacia adelante y hacia atrás. La lana cardada salía por el extremo opuesto al que entró. Esta operación solía repetirse una vez más.

Si el cotín del colchón estaba en buen estado se lavaba, y una vez seco se lo volvía a rellenar, sino al día siguiente, previa verificación de medidas, el colchonero volvía con uno nuevo.

Sea el viejo lavado o uno nuevo, se lo comenzaba a rellenar con la lana cardada, empujándola bien, a la que se agregaba otra nueva que traía el colchonero considerando las pérdidas producidas durante el cardado, también solía agregarse crin. Una vez finalizado el relleno del colchón se cosía el extremo abierto, se ponía el borde, y con las largas agujas de colchonero se colocaban los botones, atravesándolo. El trabajo estaba terminado.

Elías Villalba, con sus veteranos 75 años, es uno de los cardadores que mantienen esta tradicional manera. Una solución más económica, se daba a través de los colchones de estopa.

En la actualidad, los colchones de espuma de goma y de resortes relegaron sensiblemente la tarea del cardador, no obstante seguimos viendo por los barrios las pequeñas chapas pintadas que ofrecen tareas de colchonería tradicional.
Crisanto Vilchez continúa realizando trabajos a domicilio, lo mismo que Martín Karcevas; mientras que la "Antigua Casa Grimaudo", de avenida de los Incas al 4600, desarrolla su actividad artesanal desde 1927.

Como decía Cándido Ramos un viejo colchonero asturiano: "En nuestra actividad no es cuestión de quedarse dormido".

Fuente: http://www.dgpatrimonio.buenosaires.gov.ar/display.php?page=izq_inta/patrim_oficio.htm#1

Agenci@ EL VIGÍA