El Calesitero
 

"Las calesitas continúan heroicas, alegrando a la muchachería de los barrios. Casi todas han cambiado; dejaron el caballo vendado, manejado a estacazos y colocaron un motorcito que pone trémulos a los monigotes del carrousel; el organillo se reemplazó con un pasadiscos, borrándose la musiquita circense que le daba carácter; la luz eléctrica da fulgores distintos a los bronces y cambia las perspectivas de los paisajes napolitanos -mar y volcanes- que decoran las ocho caras del armazón; el olor a caballo sudado se trueca ahora en perfume de nafta; el precio se multiplica por cuatro... En fin; el calesitero ya no se llama don Julián, ni se le caen las bragas, ni chancletea; ahora viste con cuello duro y corbata de seda. Pero, los chicos siguen siendo los mismos; se encantan con la calesita; suben a ella riendo y la dejan llorando".
Bernardo González Arrili. "Buenos Aires 1900".

Carrousel, organito gastado,
musiquita de todos los días.....
Federico Silva. "Carrousel".

Alma de la calesita
que vuelca en el arrabal,
la fuente de agua bendita
de una noria musical..!
José González Castillo y Cátulo Castillo. "Música de calesita".

La calesita pasó de Turquía a Europa a comienzos del siglo XVII, conocida con el nombre de sarianguik, consistía en un gran plato de madera con caballos de igual material que giraban sobre su eje. Enseguida se transformó en favorita de la realeza y de los niños. Las calesitas fueron uno de los elementos de mayor atracción en las kermesses populares de los siglos XVIII y XIX. En Francia se la conocía como carrousell o manège, en Italia como giostra, en Gran Bretaña como merry - ground y en España como tío - vivo. Aquí, "La calesita", es también un tango, con letra de Cátulo Castillo y música de Mariano Mores.

Las actuales calesitas de Buenos Aires son un poco más de treinta, la mayoría están instaladas en plazas y fueron construidas por Sequalino Hermanos. Algunas de ellas son muy conocidas, como la del Parque Lezama, comandada por el orensano Ricardo Borrajo, especie de hombre orquesta, que como todo calesitero, vende los boletos, reparte caramelos, y lo que es más importante: se ocupa de la sortija. La sortija se introdujo en la calesita durante los años 30, época en la que solía encontrarse a calesiteros nómades, que armaban sus calesitas en cualquier potrero, donde permanecían un tiempo y luego se mudaban a otro sitio.

En Parque Chacabuco, sobre la avenida Asamblea está desde 1962 la calesita de "Tatín", instalada por Agustín Ravello. El con sus propias manos fabricó las figuras de madera, como la jirafa que continúa brindando su servicio, entre los más modernos caballos y barcos de fibra de vidrio. Hoy, el hijo de Ravello, también Agustín dirige la calesita.

Los personajes más conocidos de las historietas, troquelados y pintados sirven de ornamentación. La calesita gira mientras por el parlante se escucha: "El abuelito Bochinche cuando era calesitero, paseaba en su calesita los niños del mundo entero...".

Otra antigua calesita ubicamos frente a las Barrancas de Belgrano, la de don José que combina cuatro caballos de madera tallados artesanalmente con los helicópteros y autos de materiales sintéticos, donde años atrás se pasaban los discos infantiles "Calesita" y se escuchaba a Alberto Closas cantando "En alta mar" o "La mar estaba serena, a Luz Bermejo con "¡Que llueva!" y "Tengo una muñeca", y a Luis Aguilé haciendo lo propio con "Pinocho", "Pecos Bill" o "Pancho López".

En el límite de los barrios de Villa Luro y Liniers, en la esquina de Ramón L. Falcón y Albariño, don Luis Rodríguez tiene una calesita que heredó de su padre hace más de 35 años y desde entonces la tiene instalada en el patio de su casa, tal vez un caso único. En la Plaza Aristóbulo del Valle, en Villa del Parque tiene su calesita Carlos Pometti. En un pequeño terreno frente a la Plaza Arenales, en Villa Devoto; en la Plaza Irlanda de Caballito, en su límite con Flores; en el polideportivo "Don Pepe" en Barracas; en Pompeya, en la plazoleta de Traful y Avda. Sáenz; en la Plaza Congreso; en la esquina de Bacacay y Rojas, al lado de la estación Caballito del ex ferrocarril Sarmiento; en la Plaza 1º de Mayo, de Pasco e Hipólito Yrigoyen; en la Plaza Martín Fierro, en el barrio de San Cristóbal; en la Plaza Unidad Nacional del barrio de Villa Lugano; en la Plaza Roque Sáenz Peña, limitada por la A. Juan B. Justo y las calles Boyacá, Remedios de Escalada de San Martín y Andrés Lamas; en Pinto y García del Río, Parque Saavedra; en Parque Patricios, en Caseros y Pepirí; en la Plaza Pueyrredón en el corazón de Flores; en la Plaza 1° de Mayo, de Pasco e Hipólito Irigoyen; la Plaza 25 de Agosto de Giribone y Heredia; en la Plaza República de Bolivia de Av. Libertador y Olleros; en el Parque Fray Luis Beltrán en Iriarte y Luzuriaga; en la Plaza Misericordia en Directorio y Lautaro; en la Plaza Emilio Mitre de Las Heras y Pueyrredón, y en el Paseo de la Infanta, entre otros lugares, encontramos calesitas, afortunadamente.

En el Parque Rivadavia, corazón del barrio de Caballito, hay una calesita cuyo techo, pintado en triángulos multicolores, finaliza en una veleta azul en forma de flecha, y sobre ella, galopa airosa la silueta de un caballito. La música de "La gallina turuleca" cantada por Gaby, Fofó y Miliki fluye por los parlantes, mientras con gran satisfacción un chico, brazo en alto y montado a un caballo que sube y baja, exhibe la sortija que acaba de arrebatarle al calesitero. Una nena subida a un cisne y otro pibe agarrado a la cabeza del león, se preparan para la próxima.

"Alma de calesita
que vuelca en el arrabal,
la fuente de agua bendita,
de una noria musical!

José González Castillo- Cátulo Castillo. "Calesita".

Fuente: http://www.dgpatrimonio.buenosaires.gov.ar/display.php?page=izq_inta/patrim_oficio.htm#1

Foto: http://www.clarin.com/diario/2005/09/24/thumb/t066dh12.jpg 

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