En términos generales, la caída promedio de la oferta ronda el 30% respecto de los niveles habituales, aunque con diferencias según el tipo de línea: mientras que las interjurisdiccionales registran las mayores reducciones, las que operan exclusivamente dentro de la Ciudad de Buenos Aires muestran una merma mucho menor.
El principal factor detrás de esta retracción es el fuerte aumento del precio del combustible, que encareció los costos operativos del sistema y llevó a muchas empresas a reducir la cantidad de unidades en circulación para sostener su funcionamiento.
Sin embargo, el informe advierte que el problema no es solo coyuntural. La flota ya venía en retroceso desde años anteriores, lo que evidencia un deterioro sostenido del servicio.
El trabajo también pone el foco en la estructura de subsidios. Para mantener el nivel actual sin recortes, sería necesario un refuerzo millonario que compense el incremento de costos, especialmente el del combustible.
En ese contexto, el estudio advierte que, si ese mayor costo se trasladara completamente a los usuarios, el boleto podría aumentar alrededor de un 16% adicional, por encima de los incrementos ya previstos.
La combinación de aumento de costos, caída real de subsidios y problemas estructurales configura un escenario complejo para el transporte en el AMBA. Con menos unidades en la calle y tarifas en alza, el panorama anticipa un impacto directo en millones de usuarios que dependen diariamente del colectivo para movilizarse.
