EL SOMBRERERO
 

"Aquel que solito
entró al conventillo,
echao en los ojos
el funyi marrón..."

Pascual Contursi. "Ventanita de arrabal".

"Pancho, comprate un rancho
que los calores van empezar.
Pancho comprate un rancho
sino la barra te va a cachar.
Y cuando tengas un rancho nuevito
y el trajecito te lo hagas planchar,
afeitadito y untado de gomina,
decime que mina te puede fallar"

Hermanos Tagle Lara. "Pancho comprate un rancho".

Si uno observa los dibujos de Luis J. Medrano, de algún almanaque de Alpargatas de los años 30, donde expresa con gran acierto la vida y costumbres porteñas, o si mira una fotografía de la tribuna de una cancha de fútbol, durante un partido en 1937, por ejemplo, verá que todos los caballeros tienen puesto su sombrero. Hoy la cosa cambió mucho, tanto en lo que hace al sombrero como en lo que al fútbol en sí se refiere.

Alrededor de los años 40 andar por la calle sin sombrero, era casi, como sentir que se iba desnudo, tal era la popularidad del "funyí". El "funyi a lo Maxera", como dice Homero Manzi en su "Milonga del 900". El sombrero Maxera fue creado y divulgado por Pascual Maxera, un genovés de las huestes garibaldianas que se afincó en Buenos Aires en 1862, fue Maxera quien comenzó a denominar funyi a su sombrero.

En el barrio de San Cristóbal, en Sarandi 1190, donde hoy funciona el muy cálido restaurante "Miramar", entre 1920 y 1948 el local fue ocupado por la sombrerería de medida "C. Della Corte", que tenía como clientes, nada menos que a Carlos Gardel, y a los músicos Francisco Canaro, que vivía a media cuadra, y a Vicente Greco, también vecino.

Hoy son pocas las casas de sombreros, o sombrererías. Una ya centenaria es la de Ricardo Cartas.
Desde 1934 los hermanos Salas, arman sombreros en el taller creado por su padre ocho años antes. Allí sus máquinas dieron forma a más de una de las galeras que usó Gardel. El taller está ubicado en la calle Méndez de Andés al 1500.

Por su parte, Emilio Turnes armó, en su local de Montevideo al 800, capelinas y galeras que lucieron en las cabezas de personajes famoso.
En Gaona al 1200, se encuentra la tradicional sombrerería "Winter", que funciona allí desde hace 63 años bajo la batuta de don José "Pepe" Ferro, porteño de casi "90 pirulines", hijo de padre gallego, de Lugo, y de madre leonesa. Eduardo, su hijo se da una vuelta todos los días para ayudar en todo lo que haga falta.

"Aquí de los 40 hasta el 60, había un trabajo bárbaro, los sábados la gente hacía cola en la puerta del local, es que los muchachos tenían que ir a bailar al vecino Club Buenos Aires (y sin sombrero era una vergüenza). También tenía una importante clientela de la colectividad israelita. Pero hoy la actividad está muerta, a lo sumo se vende alguna que otra gorra". En las vitrinas los elegantes orión lucen junto a los chambergos de fieltro "de primera calidad", negros, marrones y grises, "los negros siempre con forro, los de otro color no". Junto a ellos vemos la horma, con la que se tomaban las medidas de la cabeza del cliente y así poder hacerle su sombrero.

"En verano se usaba panamá, y también ranchos", recuerda don José, y agrega: "Muchas veces los muchachos que iban al hipódromo, a las carreras, y acertaban una fija, revoleaban su sombrero por el aire". Esto situación de euforia, le venía muy bien al negocio, porque los apostadores volvían a comprar nuevos sombreros.

Ferro conoció el oficio siendo joven, desde los 18 años hasta los 23 trabajó en la fábrica de sombreros "Dominoni", que quedaba en Monroe 1683/ 87, entre Montañeses y Arribeños, con salida también por Blanco Encalada.
"Recuerdo una casa que continúa, como yo en esta lucha tan despareja, "Maidana", en Rivadavia al 1900. En fin, cosas de la vida, -murmura mientras acaricia a su perro Colita-. Pasa todo tan rápido..."

Fuente: http://www.dgpatrimonio.buenosaires.gov.ar/display.php?page=izq_inta/patrim_oficio.htm#1

Fotografía: http://www.cuartoscuro.com/74/fotos/02-04.jpg 

Agenci@ EL VIGÍA