SEÑOR DE LA SALUD

 

Las devociones de Cristo Crucificado y la Pasión reciben distintos nombres:
Jujuy: “Justo Juez”
Salta: “Señor del Milagro”
Santiago: “Señor de Mailín”, “Amo Jesús”
Tucumán: “Señor de la Salud”

Así como son diversas las devociones a Cristo Crucificado y a la Pasión del Señor, han tenido honda raigambre en el sentir tradicional argentino. El profesor Angel Núñez Molina realizó un interesante trabajo en el libro “La Generación del Centenario y su proyección en el Norte Argentino”, de este trabajo hemos tomado los conceptos para este artículo.
La devoción al Señor de la Salud en Tucumán data de 1753; pocos son los datos que se tienen de su llegada, ya que los mercedarios, primeros custodios de la imagen, se fueron a mediados del siglo XIX y se extraviaron sus archivos o bien se los llevaron.
En las novenas de principios del S. XIX ya se hablaba de una veneración “de época inmemorial”, que provenía del Cuzco, Perú y se calcula fue tallada por los indígenas por su aspecto tan doliente y sangrante. Esto viene de tradición oral y única fuente por mucho tiempo.
Hacia 1990 la historiadora tucumana Dra. Celia Terán, en base a documentación encontrada, reveló que la imagen del Señor de la Salud llegó a Tucumán en 1753 desde Potosí (Bolivia), traída por un aventurero español llamado Miguel de Learte. Los historiadores Páez de la Torre, Terán y Viola en “Iglesias de Tucumán”, narran textualmente: “Dice Learte que al llegar a Jujuy con unos contrabandistas, fueron detenidos por los guardias, estos examinaron la mercadería que portaban, y hasta en dos cajones en que traía una imagen de Cristo Crucificado, muy hermosa, que con el título de la Salud se venera en el convento de La Merced de Tucumán”.
Aparentemente esta es la versión más valedera de la llegada del Cristo.
La imagen del Señor mide más de 1,5 m, adornada con rayos de madera tallada y dorada a la hoja. Los clavos son de piedras preciosas y los extremos de la cruz están realzados con punteras de plata, donados por Luis F. Aráoz y Sra. en 1888.
Según la tradición fue la primera imagen de este porte en llegar a tierras tucumanas.
La novena del Señor de la Salud fue compuesta y publicada en 1791 por Fray Diego de Toro y Villalobos e impresa en la Casa de los Niños Expósitos en 1791.
La festividad se celebra los 10 de noviembre, comenzando la novena los 1º de cada mes.
La piedad de los tucumanos hacia el Señor de la Salud se incrementó con la epidemia de cólera en 1886-87 donde murieron 4000 personas.
La imagen de este Cristo también salía en procesión los Viernes Santo, pero en el año 2001 y por tres años, estuvo guardado por tareas de restauración. Felizmente la imagen volvió a acompañar a los tucumanos.

Fuente: http://www.folkloredelnorte.com.ar/