El Relojero Monumental
 
Alberto Selvaggi es un reconocido horólogo (estudioso en el arte de la relojería de torre, urbana o monumental), nacido en Buenos Aires en 1940. Desde muy chico le interesó el tema, con las bandejas de las tortas hizo sus primeros relojes, pero su pasión se desató a los 10 años, cuando acompañado por su padre conoció el reloj de la Torre de los Ingleses. Algunos años después comenzó su estudio, la Escuela Nacional de Relojería había sido cerrada, así que empezó a visitar a maestros relojeros.

"Este oficio se aprende preguntando y viendo. Agradezco lo que pudieron transmitirme dos grandes maestros como Rodolfo Kopp y Nicanor Insúa. Me hubiese gustado conocer a Enrique Borneman, un alemán ya fallecido, muchos relojes de nuestra ciudad fueron armados por él, construidos desde la primera pieza por este verdadero maestro. Por otra parte los distintos viajes que realicé a Inglaterra me posibilitaron conectarme con expertos de los que aprendí y colegas con los que intercambié enriquecedoras experiencias.............

Aquí tenemos una escuela de relojería en el colegio Otto Krause, pero no ven la especialidad de relojes monumentales. Hay muy pocos expertos en el mundo, sin embargo se siguen construyendo y se reproducen inclusive, relojes antiguos. En Inglaterra hay un grupo de especialistas en relojes de torres que tiene 180 miembros, la mayoría están en ese país, hay quince en Estados Unidos, diecinueve en Europa, cinco en Australia y tres en el resto del mundo, uno de estos soy yo".

Estos fueron algunos de los comentarios que hizo Selvaggi. en noviembre de 1999, en un diálogo mantenido con María Sacco.
En Londres, nuestro horólogo, se relacionó con la máxima autoridad mundial en la materia, Christ Mc Kay.

"El patrimonio de relojes monumentales en la ciudad de Buenos Aires, es de aproximadamente 120 ejemplares - sostiene Selvaggi- . En Nueva York tienen un solo reloj con autómatas mientras que aquí tenemos dos, el de la esquina de Diagonal Julio A. Roca y Bolívar recuperado por la empresa Siemens, después de 36 años de abandono, y el otro, también funcionando, en el edificio de Rivadavia al 1700, frente a Plaza Congreso. Estos relojes tienen figuras, algunos campanas, otros son de marcha solamente, y también están los electromecánicos y los eléctricos. De la lista que tengo registrados hasta la fecha, que incluye los de las iglesias y edificios públicos y privados, el 70 % no funcionan. Pero que no funcionen no significa que estén perdidos, sino que están abandonados".

Gracias a Selvaggi se salvó el reloj de Siemens, dado que fue él quien en un reportaje publicado en el año 1988, manifestó que el reloj que tenía la empresa en su edificio de avenida de Mayo y Piedras, después de la Segunda Guerra Mundial había sido llevado al edificio "Alea", donde quedó abandonado, con la máquina desguazada. A raíz de la publicación la empresa Siemens decidió restaurarlo, sólo quedaban los autómatas y la campana rota. Cuatro años demoró su puesta en valor, inaugurándose en su actual emplazamiento en mayo de 1992. Selvaggi participó solamente como asesor, "por una cuestión ética no me iba a poner a trabajar en algo que yo pedía que se arreglara". Otra satisfacción para el horólogo fue la reparación del reloj de la Torre de los Ingleses.

Durante un tiempo Selvaggi fue el encargado de mantener el reloj del ex Concejo Deliberante, al que revivió con una pieza de cuarzo que le dio mayor precisión. También tuvo, en Perú al 600 un taller relojero, "Horologium", donde además de componer máquinas de todo tipo, pensaba brindar sus conocimientos en la materia y su biblioteca, "No hubo interesado alguno...".

Selvaggi acaba de ser convocado, nuevamente, para la atención del reloj de la Legislatura porteña. Afortunadamente esa importante maquinaria vuelve a estar en las mejores manos.

Uno de sus sueños es recuperar el reloj del edificio de la Jefatura del Gobierno de la Ciudad. "Me encantaría ser el asesor, o el custodio del patrimonio de relojería monumental de la ciudad de Buenos Aires". Realmente lo merece.

No podemos cerrar este capítulo sin mencionar a los maestros relojeros Héctor Iadarola, con local en la calle Paraná 942; Jorge Campos y Alejandro Sfeir, y a Hugo Duarte (cuya familia va por la quinta generación de relojeros), quien acaba de instalar un nuevo reloj en la torre de la Iglesia San Ignacio.

Fuente: http://www.dgpatrimonio.buenosaires.gov.ar/display.php?page=izq_inta/patrim_oficio.htm#1

Ilustración: http://www.cupulasbuenosaires.com.ar/Imagenes/torreingleses.jpg 

Agenci@ EL VIGÍA