Profecías Mayas

El Legado de una Civilización Perdida

Por alguna extraña razón el calendario tan preciso de los mayas termina el 22 de diciembre del 2012. Según algunos estudiosos serían las manchas solares las que producirían alteraciones en el eje de la Tierra, que a su vez sería la causa de grandes catástrofes climáticas y geológicas. La descripción de los expertos coincide con relatos mayas sobre el fin de cada era.

por Claudia A. Contreras

La civilización maya sigue siendo una fuente de inagotables sorpresas por su acabado conocimiento de la astronomía. Dominaban a la perfección el movimiento de las estrellas, conocían las Pléyades y planetas como Venus, Marte y Júpiter, e hicieron observaciones minuciosas del Sol y la Luna. Podían predecir los eclipses, y de la observación detallada del cielo obtenían información para adelantarse al futuro.

Sus conocimientos los llevaron a hablar de distintas eras, y según sus estudios afirmaban que la humanidad vivía en una quinta era que habría comenzado el 12 de agosto del año 3114 a de C. Sus calendarios, modelos de precisión, curiosamente llegan hasta una fecha de término: el 22 de diciembre del 1012, día en que supuestamente la tierra será destruida por grandes desastres naturales.

La Muerte de Venus

Algunos estudiosos, como el historiador Immanuel Velikovsky, explican ciertos de los fenómenos que podrían afectar a la Tierra en caso de que esta se inclinara sobre su eje. Lo que describe se asemeja a la peor de las descripciones apocalípticas; terremotos, huracanes y mares que azotarían los continentes. Efecto de este movimiento, el calor aumentaría, los volcanes harían erupción, grandes áreas de tierra se cubrirían de agua y cambiaría el lecho de los ríos.

Pero, ¿esto qué tiene que ver con los mayas? La respuesta es que el escenario descrito por ese estudioso es similar al panorama con que se describe el término de cada era mencionada por los mayas.

Para otro investigador de este pueblo, Maurice Coterell, la profecía del término de la quinta era se refiere a la inversión del campo magnético de la Tierra ocasionado por las manchas solares, fenómeno de efecto bien conocido por esa civilización americana. Es por efecto de esto que nuestro eje se ve alterado provocando una serie de cambios geológicos y climáticos.

En la fecha que aparece como la última del calendario maya, el 22 de diciembre del 2012, hay un hecho astronómico que llama la atención: las Pléyades, Venus, el Sol y Orión tendrán una conexión cósmica. Según lo análisis hechos a través del programa computacional Skyglobe, antes de que el sol se ponga ese día Venus se hundirá en el horizonte occidental y las Pléyades se elevaran sobre el oeste. De este modo, el movimiento estelar de estos cuerpos celestes sería el inicio de una era o ciclo nuevo. Ese día “muere” Venus poniendo fin a la quinta era.

Curiosa Medida de Tiempo

Las profecías mayas están íntimamente vinculadas al calendario, en realidad a sus calendarios; uno de ciclo repetitivo de 260 días llamado Tzolkín, y otro de “año impreciso” de 365 días. El Tzolkín se basa en la cuenta conjunta de 20 nombres de días con los números 1 al 13, y el otro el impreciso de 360 días divididos en 18 meses con una duración de 20 días más un mes corto de cinco días.

Estos dos calendarios se aplicaban en forma conjunta, y por lo tanto cada día tenía dos nombres. Por lo complejo de las combinaciones debido a las distintas longitudes, éstas solo se repetían una vez cada 52 años, dando origen así al Siglo Azteca o Ciclo Calendárico. Este inicio de un nuevo ciclo de 52 años coincidía con el paso de la Pléyades durante la medianoche por el cenit, indicando que el fin del mundo no llegaría ese día. A esta celebración de espera se le llamaba el festival del Fuego Nuevo.

El comienzo de la cuenta con el calendario se inició con el “nacimiento” del planeta Venus (el que según los datos se realizó el 12 de agosto de 3114 a de C.). Sus movimientos eran seguidos de cerca formando la base de su calendarización que se extendía por miles de años.

Los Enigmáticos Mayas

Desde que las ruinas de la ciudad de Palenque se descubrieron en 1773 los misterios, dudas y enigmas han rodeado a esta civilización. La ciudad está construida en piedra caliza y contiene pirámides, templos y palacios. Sus dominios se extendieron entre el sur de México y la península de Yucatán, Guatemala, Belice y parte de Honduras y El Salvador. Su mayor fuerza como civilización se dio en el periodo 300-900 d.c.. Después sobrevino el llamado colapso maya de las tierras bajas del Petén, el abandono de los centros más importantes y el resurgir de la civilización más al norte, en la península de Yucatán, durante el periodo post clásico (900-1500 d.C.)

Este pueblo, del que aún quedan muchas cosas por descubrir, vivía con pocas posesiones. Cultivaban la tierra usando simples instrumentos para cosechar el maíz y otros productos básicos. Sus gobernantes para asegurar la fertilidad de la tierra tenían rituales que incluían el dolor.

Su sociedad era estratificada al igual que la sociedad feudal, y una de las características que más ha sorprendido a los estudiosos es su exacto y avanzado grado de conocimiento de la astronomía. No tenían telescopios ni instrumentos de precisión, lo que hace más sorprendente este manejo.

Creían estar viviendo la quinta era del sol y que antes de eso había pasado cuatro periodos habitados por otras razas. Cada una fue destruida por grandes cataclismos, y de esas dura naturaleza quedaron pocos testigos para contarlo.

Según algunos estudios se piensa que desarrollaron su facultades síquicas de forma casi desconocida por nosotros hoy en día. Asimismo, otorgaban importancia a los sueños para predecir el futuro y entender el presente.

Su legado arquitectónico y artístico también es notable pero, sin duda, lo que supera el interés es su extraña desaparición ya que abandonaron sus ciudades y la entregaron literalmente a la selva. Los mayas sobrevivientes se retiraron a las planicies del sur y de la península del Yucatán, en el norte.

Las Creencias Mayas

La fuente más completa para el conocimiento de su mitología es el Popol Vuh, el Libro de la Comunidad o del Consejo que data del año 1550. También hay otros, como los Libros de Chilam Balam, escritos en maya de Yucatán en la época de la conquista, y la Relación de las cosas de Yucatán, de 1566. Este fue compuesto por el español Diego de Landa.
Los mayas creían en la existencia de trece cielos dispuestos en capas sobre la Tierraque eran regidos por sendos dioses llamados Oxlahuntiku. Existían nueve mundos subterráneos, también dispuestos en capas, y regidos por los dioses Bolontiku, que gobernaban en interminable sucesión sobre un "ciclo" o "semana" de nueve noches. El tiempo era considerado una serie de ciclos sin principio ni fin, interrumpidos por cataclismos o catástrofes que significaban el retorno al caos primordial. A pesar de esto, el fin del planeta no llegaba porque según sus creencias existía la regeneración cíclica del cosmos. Los libros del Chilam Balam exponen predicciones acerca de esos periodos de destrucción y renacimiento, como la que relata la sublevación de los nueve dioses contra los trece dioses celestiales, el robo de la gran Serpiente, el derrumbe del firmamento y el hundimiento de la tierra.
También en el Chilam Balam se dice que en 1541 llegaron los dzules, o extranjeros. Hasta ese momento estaba medido "el tiempo de la bondad del sol, de la celosía que forman las estrellas, desde donde los dioses nos contemplan", pero llegaron los dzules y lo deshicieron todo. "Enseñaron el temor, marchitaron las flores, chuparon hasta matar la flor de los otros porque viviese la suya": habían venido "a castrar al Sol". Según los mayas lacandones, cuando se acabe el mundo los dioses decapitarán a todos los solteros, los colgarán por los talones y juntarán su sangre en vasijas para pintar su casa. Después reconstruirán la ciudad de Yaxchilán, donde se habrán refugiado los lacandones. Según otra versión, los jaguares de Cizín, dios del inframundo, se comerán al Sol y la Luna.

(Artículo extraído de la revista Conozca Más Chile, Edición Especial Porfecías de Fin de Siglo, octubre de 1999)

Fuente: http://andesenios.net/co/13.htm