El Pica-Pica
 

Pica, pica picapedrero
el cordón de la vereda.
El granito brilla titilante,
invadiendo la jornada
con fugaces ilusiones.

Oscar Pesce. "Luces en el Parque".

Conocemos con este nombre al picapedrero urbano que devasta el cordón de la vereda para facilitar la subida y bajada de los autos, u otros vehículos, al entrar y salir de sus cocheras.

Con sus masas y cortafierros, se enfrenta con la dureza de la piedra. El cordón de la vereda está formado por sucesivos barras de granito de setenta centímetros a un metro veinte de largo, por unos dieciocho centímetros de ancho y catorce o quince de alto. Determina el reluciente borde de las vainillas o los panes de las baldosas de la vereda, en su límite con la calle propiamente dicha.

El granito, también conocido como piedra berroqueña, es una roca primitiva muy
dura, compuesta por cuarzo, mica y feldespato, que se emplea como piedra de cantería.

A fuerza de golpes, habilidad y paciencia los pica - pica (como ellos se autodenominan en sus cartelitos publicitarios), determinan la mejor pendiente posible en el tramo de cordón que se necesita bajar. Algunos veteranos del oficio conocen todos los secretos de la piedra, incluso saben de la mayor o menor dureza de acuerdo a su color.

Recuerdo las carreritas de autos que se corrían por el cordón de la vereda. Los chicos de hace algunos años, preparaban sus autitos de plástico, del tipo turismo de carretera de los 50, rellenándolos con masilla para aumentarle el peso. Eran cuatro o cinco los que participaban de la competencia, había que ser preciso en el envión que se le daba al auto para evitar que se fuera de la "pista". La prueba de fuego de la carrera era cuando se pasaba por donde el pica-pica había dejado su impronta, el peralte del cordón resultaba peligroso, cuando alguien lo pasaba airoso se sentía Fangio, un verdadero campeón.

Desde hace algún tiempo muchos cordones se hacen "in situ" con mortero de cemento, armado, y en otros casos se colocan ya pre - fabricados, con las bajadas necesarias para los vehículos incluidas; razones por las cuales la tarea de los picapedreros se vio sensiblemente afectada. "Acostumbrados a hacer tantas bajadas, sin darnos cuenta terminamos en el fondo de un pozo, del cual no podemos salir, pero seguimos, somos de cabeza dura como el granito", reflexiona, entre la ironía y la desesperanza, uno de los últimos veteranos del oficio.

 

Fuente: http://www.dgpatrimonio.buenosaires.gov.ar/display.php?page=izq_inta/patrim_oficio.htm#1

Ilustración: http://www.ayuntamientodegerena.es/patrimonio/patrimonio.htm 

Agenci@ EL VIGÍA