El Payé es un especial
amuleto u objeto que se utiliza para lograr objetivos cuya
obtención se considera casi imposible. Su confección depende
del fin buscado, y su variedad es infinita: los hay para tener
suerte en el juego, para el amor, para evitar peligros y
enfermedades, e incluso para hacer daño en los enemigos. Es
tanto el poder que se adjudica a estos objetos, que no son pocos
quienes creen que incluso puede lograr que las balas reboten en
el cuerpo, sin que provoquen ningún a su portador.
Sin duda alguna, el payé más
popular es el destinado a obtener favores amorosos.
Generalmente, en su confección se utilizan prendas de la
persona a la que se desea enamorar, si son íntimas mejor, y si
se las usó recientemente y no están lavadas el payé será más
efectivo.
La confección del payé está
a cargo de un curandero, nombre que vulgarmente reciben los
hechiceros. En este proceso vuelca los conocimientos místicos
que ha recibido de sus antecesores. Los elementos que componen
el payé generalmente se colocan dentro de una bolsita de género,
que nunca debe abrirse para evitar que pierda sus propiedades.
En Corrientes, la creencia popular ha llegado a aceptar que
incluso el suelo de la provincia tiene payé, y por esto quien
lo pisa se enamora de sus paisajes y ya nuca puede dejar de añorar
esas tierras.
El elemento más buscado
para realizar el payé, especialmente aquel destinado a obtener
el amor, es la pluma del Caburé, una pequeña ave de rapiña a
la que se adjudica la facultad de fascinar a sus presas con la
mirada. El convencimiento sobre las capacidades del payé es
total, y si no se obtienen los resultados deseados, antes que
descreer de su poder se culpa a los errores cometidos por el
hechicero en su confección, o se acepta con resignación que la
otra persona tiene un payé más poderoso.