No los aguanto más (II)
Por Dante López Foresi
Primero juntaron un millón de firmas para que el tema de las retenciones fuera debatido en el Congreso Nacional. Ahora, dicen que si la ley no sale como ellos quieren, volverán a cortar rutas ¿Qué pretenden los dirigentes agropecuarios? ¿Queda alguna duda de que el intento es desestabilizante? ¿Por qué para cierta prensa estas actitudes soberbias y extorsivas no son condenables?
Dicen
que no representan “la timba agropecuaria”, pero actúan como timberos cuando se
trata de considerar la tranquilidad social y la mesa de los argentinos. Hasta el
11 de marzo eran cuatro ignotos dirigentes grises que jamás soñaron con cobrar
el protagonismo que poseen actualmente. Nadie sabía que la Federación Agraria
era conducida por un tal Eduardo Buzzi. La memoria colectiva aún vinculaba a esa
entidad con el nombre de Humberto Volando. Todos desconocían que la Sociedad
Rural estaba encabezada por un tal Luciano Miguens. La gente aún relacionaba a
la SR con aquel hombre llamado Guillermo Alchourrón, tan protagonista en la
época menemista. Ni que hablar de Mario Llambías y el cuarto...cuyo nombre
es...este...ah si..Fernando Gioino...¿lo tiene? Yo tampoco.
Sin embargo sus rostros aparecen hasta el empalagamiento en medios de
comunicación que de repente se volvieron sensibles con los intereses de “los
campesinos”. No importa que estos protagonistas de esta protesta nada tengan que
ver con los campesinos a los cuales les grita y arenga Daniel Toro en Cuando
tenga la tierra: "Cuando tenga la tierra...la tendrán los que
luchan...los maestros, los hacheros, los obreros". En esta oportunidad
maestros, hacheros y obreros padecen angustia y son las principales víctimas de
un desabastecimiento posible que ya sufrieron hace pocas semanas a manos de
estos nuevos famosos del paisaje político argentino.
Hace pocas semanas también estos dirigentes se ocuparon de recolectar casi un
millón de firmas para que el decreto 125 que elevaba las retenciones al sector
fuera considerado por los legítimos representantes del pueblo en el Congreso de
la Nación. Antes, sin embargo, se ocuparon de decir que iban a enseñarles a
legislar y que si no salía la ley como querían, había que cerrar el Congreso.
Luego pidieron disculpas, claro. Como si eso los exculpara. Ahora, si bien no
dicen que lo van a cerrar, intentan hacerlo ilegítimo: prometen que de no
aprobarse un proyecto que cuente con la aprobación las estas cuatro entidades
volverán los cortes de rutas.
Esta muestra de intolerancia y desprecio por las instituciones de la República
no es nueva en los dirigentes del agro argentino. Tampoco es sorprendente: jamás
levantaron un dedo contra las agresiones que nuestras instituciones y nuestro
pueblo sufrieron en un pasado no muy distante. Lo novedoso, es que esta
extorsión pública parece contar con el ferviente apoyo de una clase media
esquizofrénica como la porteña y la de los grandes centros urbanos. La porteña
es la misma que votó con el mismo grado de “convicción” a Chacho Alvarez y a
Mauricio Macri y que ahora reacciona ante las carteras, aros, lápiz labial y
zapatos de la Presidente.
Estamos ante una extorsión pública, producto de la voracidad de cuatro
dirigentes que gozan de un poder que jamás soñaron. Con la venia de empresarios
de medios de comunicación que temen que una nueva ley de radiodifusión los prive
de sus privilegios de siempre. Y una clase media que intenta volver a existir
desde el odio visceral a una mujer que gobierna y para repudiarla colabora con
estos modernos “campesinos" en la tarea de minar el camino de la
institucionalidad. Muchos, no saben lo que hacen. Pero esto no es el Mundial 78.
No podemos alegar ignorancia. Esa coartada ya no puede ser utilizada.
Si el Congreso de la Nación, luego de esta serie de debates transparentes ante
la sociedad en su conjunto y con la participación activa de todo el sector
agropecuario, deciden por mayoría ratificar el decreto 125 y sus alcances, o
bien modifica en parte su contenido, todo argentino bien nacido debe acatar esa
decisión legislativa. Los dirigentes del agro ya anticiparon que no respetarán
cualquier decisión de los diputados y senadores. Acusan al gobierno de
“soberbio” pero cometen el mismo pecado a la hora de no aceptar lo que resuelvan
los legítimos representantes del pueblo.
Estos dirigentes representan a quienes hoy tienen la tierra. “Cuando tenga
la tierra formaré con los grillos una orquesta donde canten los que piensan..."
Pero con pensar no basta, querido Daniel Toro. Hay que pensar en todos. También
en los maestros..los hacheros...los obreros.