No los aguanto más

-Por Dante López Foresi

Independientemente de la ingenuidad política del gobierno nacional y de las dilaciones en resolver el conflicto con el agro, queremos referirnos a la actitud insoportablemente exasperarte de las entidades agropecuarias y de los protagonistas estelares como Alfredo De Angeli.

Jamás en la historia argentina se observó una intransigencia revolucionaria semejante por parte de los representantes del agro. Parece ser –además- que los reclamos del interior desde Rosas hasta hoy jamás tuvieron tanta virulencia. Ni con las dictaduras, ni con Menem, ni con tantas décadas de dominio centralista.

Ver y escuchar diariamente a dirigentes mediocres con acento aristocrático y hasta tilingo unidos en el discurso con "izquierdistas" a la violeta y reaccionarios representantes de una vieja burguesía nostálgica, ya se ha tornado una tarea insoportable. Esa actitud de “gata flora” ante cada aparición presidencial no la vinculamos con una convicción en los reclamos, sino con una tozudez emparentada directamente con las ideologías egoístas de quienes hoy se alzan como defensores de la argentinidad.

En los juicios a los genocidas jamás encontramos a los “humildes productores agropecuarios” y menos que menos a los dirigentes de la Sociedad Rural. Tampoco los vimos regalando su producción a los miles de argentinos que saqueaban supermercados movidos por el hambre. La solidaridad social nunca fue una virtud agropecuaria. Nadie puede dudar de la honestidad del ex titular de Federación Agraria Humberto Volando. Y quienes lo conocimos sabemos que jamás se le hubiera ocurrido compartir tribunas con los referentes de la histórica explotación de los campesinos que representa Miguens. ¿Quién es entonces este nuevo personaje que se presenta como su discípulo y la fonética de su apellido es igual a la de uno de los principales torturadores de la dictadura?

Hoy, una oposición inútil y carente de ideas y un ejército de reaccionarios se montan sobre este conflicto para ocupar algún lugar del escenario. Una de las banderas históricas del espíritu revolucionario fue la “reforma agraria”. Estos especímenes vernáculos del agro la rechazaron siempre: ellos luchan por la reforma fiscal.

No recuerdo que hayan habido manifestaciones rurales para sostener la democracia cada vez que fue amenazada durante los gobiernos de Alfonsín y Menem. Jamás dieron la cara por el resto de la sociedad. Sin embargo, hoy los dirigentes agropecuarios se encuentran sólidamente unidos de la mano de Carrió, Macri, Menem, Rodríguez Saá, Cecilia Pando, Mariano Grondona, Bernardo Neustadt (QEPD), Maria Julia Alsogaray o Jorge Rafael Videla, enfrentándose al Estado que intenta retener parte de sus monstruosas rentas. La guita y el odio a una "zurda posible" los emparenta. La argentinidad, jamás.

No titubean a la hora de dejar al pueblo argentino sin gas-oil, sin productos de primera necesidad y al precipitar una escalada inflacionaria. No les importan ríos de leche arrojados a la basura o kilos de fruta podridos. No les interesa el daño que causan. Solo les importa horadar el poder de un gobierno constitucional, solo para que nadie se atreva a meterles la mano en el smoking.

Quiero y hago esfuerzos por tener un discurso crítico para con el gobierno nacional, pero cada vez que veo y escucho a estos defensores modernos del privilegio, siento la necesidad de expresar mas y más una simpatía que originalmente no sentía por Cristina.

Quizás podemos coincidir con algunos reclamos del campo, pero jamás con esta actitud autoritaria e imperativa de protestar dañando al país. Este artículo no es ni por asomo un análisis concienzudo del fenómeno. Pido que no se lo lea como tal. Es una expresión de un sentimiento social de muchos argentinos. De la mayoría. No los aguanto más..¿y usted?

No los aguanto más (II)

Por Dante López Foresi

Primero juntaron un millón de firmas para que el tema de las retenciones fuera debatido en el Congreso Nacional. Ahora, dicen que si la ley no sale como ellos quieren, volverán a cortar rutas ¿Qué pretenden los dirigentes agropecuarios? ¿Queda alguna duda de que el intento es desestabilizante? ¿Por qué para cierta prensa estas actitudes soberbias y extorsivas no son condenables?

 

Dicen que no representan “la timba agropecuaria”, pero actúan como timberos cuando se trata de considerar la tranquilidad social y la mesa de los argentinos. Hasta el 11 de marzo eran cuatro ignotos dirigentes grises que jamás soñaron con cobrar el protagonismo que poseen actualmente. Nadie sabía que la Federación Agraria era conducida por un tal Eduardo Buzzi. La memoria colectiva aún vinculaba a esa entidad con el nombre de Humberto Volando. Todos desconocían que la Sociedad Rural estaba encabezada por un tal Luciano Miguens. La gente aún relacionaba a la SR con aquel hombre llamado Guillermo Alchourrón, tan protagonista en la época menemista. Ni que hablar de Mario Llambías y el cuarto...cuyo nombre es...este...ah si..Fernando Gioino...¿lo tiene? Yo tampoco.
Sin embargo sus rostros aparecen hasta el empalagamiento en medios de comunicación que de repente se volvieron sensibles con los intereses de “los campesinos”. No importa que estos protagonistas de esta protesta nada tengan que ver con los campesinos a los cuales les grita y arenga Daniel Toro en Cuando tenga la tierra: "Cuando tenga la tierra...la tendrán los que luchan...los maestros, los hacheros, los obreros". En esta oportunidad maestros, hacheros y obreros padecen angustia y son las principales víctimas de un desabastecimiento posible que ya sufrieron hace pocas semanas a manos de estos nuevos famosos del paisaje político argentino.

Hace pocas semanas también estos dirigentes se ocuparon de recolectar casi un millón de firmas para que el decreto 125 que elevaba las retenciones al sector fuera considerado por los legítimos representantes del pueblo en el Congreso de la Nación. Antes, sin embargo, se ocuparon de decir que iban a enseñarles a legislar y que si no salía la ley como querían, había que cerrar el Congreso. Luego pidieron disculpas, claro. Como si eso los exculpara. Ahora, si bien no dicen que lo van a cerrar, intentan hacerlo ilegítimo: prometen que de no aprobarse un proyecto que cuente con la aprobación las estas cuatro entidades volverán los cortes de rutas.

Esta muestra de intolerancia y desprecio por las instituciones de la República no es nueva en los dirigentes del agro argentino. Tampoco es sorprendente: jamás levantaron un dedo contra las agresiones que nuestras instituciones y nuestro pueblo sufrieron en un pasado no muy distante. Lo novedoso, es que esta extorsión pública parece contar con el ferviente apoyo de una clase media esquizofrénica como la porteña y la de los grandes centros urbanos. La porteña es la misma que votó con el mismo grado de “convicción” a Chacho Alvarez y a Mauricio Macri y que ahora reacciona ante las carteras, aros, lápiz labial y zapatos de la Presidente.

Estamos ante una extorsión pública, producto de la voracidad de cuatro dirigentes que gozan de un poder que jamás soñaron. Con la venia de empresarios de medios de comunicación que temen que una nueva ley de radiodifusión los prive de sus privilegios de siempre. Y una clase media que intenta volver a existir desde el odio visceral a una mujer que gobierna y para repudiarla colabora con estos modernos “campesinos" en la tarea de minar el camino de la institucionalidad. Muchos, no saben lo que hacen. Pero esto no es el Mundial 78. No podemos alegar ignorancia. Esa coartada ya no puede ser utilizada.

Si el Congreso de la Nación, luego de esta serie de debates transparentes ante la sociedad en su conjunto y con la participación activa de todo el sector agropecuario, deciden por mayoría ratificar el decreto 125 y sus alcances, o bien modifica en parte su contenido, todo argentino bien nacido debe acatar esa decisión legislativa. Los dirigentes del agro ya anticiparon que no respetarán cualquier decisión de los diputados y senadores. Acusan al gobierno de “soberbio” pero cometen el mismo pecado a la hora de no aceptar lo que resuelvan los legítimos representantes del pueblo.

Estos dirigentes representan a quienes hoy tienen la tierra. “Cuando tenga la tierra formaré con los grillos una orquesta donde canten los que piensan..." Pero con pensar no basta, querido Daniel Toro. Hay que pensar en todos. También en los maestros..los hacheros...los obreros.