Estrellas del Universo
Las estrellas son masas de gases, principalmente hidrógeno y helio, que emiten
luz. Se encuentran a temperaturas muy elevadas. En su interior hay reacciones
nucleares.
El Sol es una estrella. Vemos las estrellas, excepto el Sol, como puntos
luminosos muy pequeños, y sólo de noche, porque están a enormes distancias de
nosotros. Parecen estar fijas, manteniendo la misma posición relativa en los
cielos año tras año. En realidad, las estrellas están en rápido movimiento,
pero a distancias tan grandes que sus cambios de posición se perciben sólo a
través de los siglos.
El número de estrellas observables a simple vista desde la Tierra se ha
calculado en unas 8.000, la mitad en cada hemisferio. Durante la noche no se
pueden ver más de 2.000 al mismo tiempo, el resto quedan ocultas por la neblina
atmosférica, sobre todo cerca del horizonte, y la pálida luz del cielo.
Los astrónomos han calculado que el número de estrellas de la Vía Láctea, la
galaxia a la que pertenece el Sol, asciende a cientos de miles de millones.
Como nuestro Sol, una estrella típica tiene una superficie visible llamada
fotosfera, una atmósfera llena de gases calientes y, por encima de ellas, una
corona más difusa y una corriente de partículas denominada viento estelar. Las
áreas más frías de la fotosfera, que en el Sol se llaman manchas solares,
probablemente se encuentren en otras estrellas comunes. Esto se ha podido
comprobar en algunas grandes estrellas próximas mediante interferometría.
La estructura interna de las estrellas no se puede observar de forma directa,
pero hay estudios que indican corrientes de convección y una densidad y una
temperatura que aumentan hasta alcanzar el núcleo, donde tienen lugar
reacciones termonucleares.
Las estrellas se componen sobre todo de hidrógeno y helio, con cantidad
variable de elementos más pesados.
La estrella más cercana al Sistema Solar es
Alfa Centauro
Las estrellas individuales visibles en el cielo son las que están más cerca
del Sistema Solar en la Vía Láctea. La más cercana es Proxima Centauri, uno
de los componentes de la estrella triple Alpha Centauri, que está a unos 40
billones de kilómetros de la Tierra.
Se trata de un sistema de tres estrellas situado a 4,3 años luz de La Tierra,
que sólo es visible desde el hemisferio sur. La más cercana (Alpha Centauro A)
tiene un brillo real igual al de nuestro Sol.
Alpha Centauri, también llamada Rigil Kentaurus, está en la constelación de
Centauro. A simple vista, Alpha Centauri aparece como una única estrella con
una magnitud aparente de -0,3, que la convierte en la tercera estrella más
brillante del cielo sur.
Cuando se observa a través de un telescopio se advierte que las dos estrellas
más brillantes, Alpha Centauri A y B, tienen magnitudes aparentes de -0,01 y
1,33 y giran una alrededor de la otra en un periodo de 80 años.
La estrella más débil, Alpha Centauri C, tiene una magnitud aparente de 11,05
y gira alrededor de sus compañeras durante un periodo aproximado de un millón
de años. Alpha Centauri C también recibe el nombre de Proxima Centauri, ya que
es la estrella más cercana al Sistema Solar.
Clasificación de las Estrellas
El estudio fotográfico de los espectros estelares lo inició en 1885 el
astrónomo Edward Pickering en el observatorio del Harvard College y lo
concluyó su colega Annie J. Cannon. Esta investigación condujo al
descubrimiento de que los espectros de las estrella están dispuestos en una
secuencia continua según la intensidad de ciertas líneas de absorción. Las
observaciones proporcionan datos de las edades de las diferentes estrellas y de
sus grados de desarrollo.
Las diversas etapas en la secuencia de los espectros, designadas con las letras
O, B, A, F, G, K y M, permiten una clasificación completa de todos los tipos de
estrellas. Los subíndices del 0 al 9 se utilizan para indicar las sucesiones en
el modelo dentro de cada clase.
Clase O: Líneas del helio, el oxígeno y el nitrógeno, además de las
del hidrógeno. Comprende estrellas muy calientes, e incluye tanto las que
muestran espectros de línea brillante del hidrógeno y el helio como las que
muestran líneas oscuras de los mismos elementos.
Clase B: Líneas del helio alcanzan la máxima intensidad en la
subdivisión B2 y palidecen progresivamente en subdivisiones más altas. La
intensidad de las líneas del hidrógeno aumenta de forma constante en todas las
subdivisiones. Este grupo está representado por la estrella Epsilon Orionis.
Clase A: Comprende las llamadas estrellas de hidrógeno con espectros
dominados por las líneas de absorción del hidrógeno. Una estrella típica de
este grupo es Sirio.
Clase F: En este grupo destacan las llamadas líneas H y K del calcio y
las líneas características del hidrógeno. Una estrella notable en esta
categoría es Delta Aquilae.
Clase G: Comprende estrellas con fuertes líneas H y K del calcio y
líneas del hidrógeno menos fuertes. También están presentes los espectros de
muchos metales, en especial el del hierro. El Sol pertenece a este grupo y por
ello a las estrellas G se les denomina "estrellas de tipo solar".
Clase K: Estrellas que tienen fuertes líneas del calcio y otras que
indican la presencia de otros metales. Este grupo está tipificado por Arturo.
Clase M; Espectros dominados por bandas que indican la presencia de
óxidos metálicos, sobre todo las del óxido de titanio. El final violeta del
espectro es menos intenso que el de las estrellas K. La estrella Betelgeuse es
típica de este grupo.
Las estrellas más grandes que se conocen son las supergigantes, con diámetros
unas 400 veces mayores que el del Sol, en tanto que las estrellas conocidas como
"enanas blancas" pueden tener diámetros de sólo una centésima del
Sol. Sin embargo, las estrellas gigantes suelen ser difusas y pueden tener una
masa apenas unas 40 veces mayor que la del Sol, mientras que las enanas blancas
son muy densas a pesar de su pequeño tamaño.
Puede haber estrellas con una masa 1.000 veces mayor que la del Sol y, a escala
menor, bolas de gas caliente demasiado pequeñas para desencadenar reacciones
nucleares. Un objeto que puede ser de este tipo (una enana marrón) fue
observado por primera vez en 1987, y desde entonces se han detectado otros.
El brillo de las estrellas se describe en términos de magnitud. Las estrellas
más brillantes pueden ser hasta 1.000.000 de veces más brillantes que el Sol;
las enanas blancas son unas 1.000 veces menos brillantes.
Las clases establecidas por Annie Jump Cannon se identifican con colores:
- Color azul, como la estrella I Cephei
- Color blanco-azul, como la estrella Spica
- Color blanco, como la estrella Vega
- Color blanco-amarillo, como la estrella Proción
- Color amarillo, como el Sol
- Color naranja, como Arcturus
- Color rojo, como la estrella Betelgeuse.
A menudo las estrellas se nombran usando la referencia a su tamaño y a su
color: enanas blancas, gigantes rojas, ...
Estrellas visibles A-L
Alcor: Estrella poco brillante perteneciente a la Osa Mayor, que forma,
junto con Mizar, un sistema doble visible a simple vista.
Aldebarán: Estrella a de la constelación de Tauro que, con una magnitud
aparente de 1,1, es una de las más brillantes del cielo. También conocida como
ojo o corazón del Toro, se encuentra a 53 años luz de la Tierra y tiene una
luminosidad 90 veces superior a la del Sol.
Algol: Estrella b de la constelación de Perseo. Con un período de
rotación de 69 horas, es un sistema doble que ofrece aspecto de variable, pero
en realidad es una binaria eclipsante, es decir, sus variaciones periódicas de
luminosidad se deben a la interposición mutua de sus componentes.
Arturo: Estrella a de Boyero, situada en la prolongación de la cola de
la Osa Mayor. De tipo espectral K0 y magnitud visual 0,2, tiene un diámetro 22
veces superior al del Sol.
Betelgeuse:Estrella a de la constelación de Orión, la más brillante y
roja, cuya magnitud oscila entre 0,2 y 0,9. Se trata de una variable
semirregular, con un período de 2,07 días.
Cabra: Estrella más brillante de la constelación del Cochero, del tipo
espectral G, y la cuarta del cielo por su luminosidad aparente de 0,2.
Cabrillas: Estrellas visibles del grupo de las Pléyades.
Canícula.: Estrella más brillante del Can Mayor, llamada Sirio en la
actualidad.
Capella o Capela: Estrella principal de la constelación del Cochero, de
magnitud 1.
Cástor: Estrella a de la constelación de Géminis. Es una estrella
doble, con un período de 350 años, y sus componentes tienen magnitudes de 2 y
2,9, respectivamente.
Deneb: Estrella a de la constelación del Cisne. Es una supergigante, de
magnitud 1,3, situada a 1.000 a.l. de la Tierra.
Denébola: Segunda estrella más importante (b) de la constelación de
Leo, de magnitud 2.
Espiga: Estrella principal de la constelación de Virgo. Se trata de un
sistema doble con un periodo de 4 días. Situada a unos 160 a.l. de la Tierra,
presenta una magnitud de 1,21 y pertenece al tipo espectral B2.
Estrella Polar: Estrella situada a menos de 1° del polo celeste boreal y
que constituye una referencia útil para localizar la dirección del norte. En
la actualidad es una estrella de magnitud 2 situada en la constelación de la
Osa Menor. Sin embargo, a causa de la precesión, hacia el año 13.000 esta
posición estará ocupada por la estrella Vega.
Formalhaut: Estrella principal de la constelación del Pez Austral.
Situada a 23 a.l., tiene una magnitud de 1,3 y pertenece a la clase espectral
A3. Es visible desde el hemisferio norte en otoño.
Lince o Lynx: (Alpha Lyncis) Estrella de tercera magnitud, la más
brillante de la constelación del mismo nombre, situada en el hemisferio norte,
entre las del Cochero y la Osa Mayor, al sur de la Jirafa y al norte de Cáncer
Estrellas visibles M-Z
Markab: Estrella a de la constelación de Perseo, perteneciente al tipo
espectral A y cuya magnitud tiene un valor de 2,6.
Menkar: Estrella a de la constelación de la Ballena, que tiene una
magnitud 2 y forma una figura triangular con Aldebarán y Rigel.
Mira Ceti: Estrella de tipo espectral M, perteneciente a la constelación
de la Ballena. Constituye el prototipo de las estrellas variables de largo
período, con amplitudes y períodos irregulares.
Mirach o Mirak: Estrella de tipo espectral M y de magnitud 2,4,
perteneciente a la constelación de Andrómeda.
Mirfak: Estrella a de la constelación de Perseo. Pertenece a la clase
espectral F y tiene una magnitud de 1,9.
Mizar: Estrella doble zeta de la Osa Mayor, que junto con Alcor forma una
pareja visible a simple vista. Pertenece al tipo espectral A y tiene una
magnitud de 2,4. Está formada por dos componentes desiguales con una
separación de 14,5°.
Perla: Estrella a de la constelación de la Corona Boreal, situada a 72
años luz de la Tierra. Posee una compañera que gira a su alrededor con un
período de 17,4 días.
Pollux o Pólux: Estrella perteneciente a la constelación de Géminis,
situada a 35 años luz, con una magnitud de 1,2 y una luminosidad unas 34 veces
mayor que la del Sol.
Proción: Estrella a de la constelación del Can Menor, situada a 11
años luz de la Tierra y perteneciente al tipo espectral F. Con una magnitud de
0,5, presenta un movimiento propio notable (1,25" por año) y forma un
sistema binario con una compañera de magnitud 13,5.
Régulo: Estrella a de la constelación de Leo, situada a 67 años luz de
la Tierra. Tiene una magnitud de 1,3 y pertenece al tipo espectral B.
Rigel: Estrella b de la constelación de Orión, situada a 540 años luz
de la Tierra. Tiene una magnitud de 0,34 y pertenece al tipo espectral B.
RR Lira: Estrella variable, prototipo de la clase de estrellas cefeidas
pulsantes.
Rukbah: Estrella de magnitud 2,8 perteneciente a la constelación de
Casiopea.
Scheat: Estrella b de la constelación de Pegaso, de magnitud 2,6 y
perteneciente al tipo espectral M.
Schédir, Shédar o Shédir.: Estrella a de la constelación de Casiopea.
Es una variable perteneciente al tipo espectral K, cuya magnitud oscila entre
2,1 y 2,6.
Sirio: Estrella a del Can Mayor, la más brillante del cielo (magnitud
1,58). Pertenece al tipo espectral A y forma un sistema doble con otra estrella
enana blanca (Sirio B), de período 50 años.
Sirrah: Estrella a de la constelación de Andrómeda, de magnitud 2,2 y
perteneciente al tipo espectral A.
Tolimán: Estrella a de la constelación de Centauro. Se trata de un
sistema doble, en que una de las componentes es muy semejante al Sol.
Trapecio: Estrella q múltiple de la constelación de Orión, cuyas
cuatro componentes principales tienen magnitudes 6, 7, 7 y 7,5, inmersa en la
Gran Nebulosa de Orión (M 42).
Vega: Estrella a de la constelación de la Lira, la más brillante del
cielo boreal. Situada a 26 años luz de la Tierra, pertenece al tipo espectral A
y tiene una magnitud de 0,14. Fue estrella polar hace 14.000 años y lo será
nuevamente dentro de 12.000.
Evolución de las Estrellas
Las estrellas evolucionan durante millones de años. Nacen cuando se acumula una
gran cantidad de materia en un lugar del espacio. Se comprime y se calienta
hasta que empieza una reacción nuclear, que consume la materia, convirtiéndola
en energía. Las estrellas pequeñas la gastan lentamente y duran más que las
grandes.
Las teorías sobre la evolución de las estrellas se basan en pruebas obtenidas
de estudios de los espectros relacionados con la luminosidad. Las observaciones
demuestran que muchas estrellas se pueden clasificar en una secuencia regular en
la que las más brillantes son las más calientes y las más pequeñas, las más
frías.
Esta serie de estrellas forma una banda conocida como la secuencia principal en
el diagrama temperatura-luminosidad conocido como diagrama Hertzsprung-Russell.
Otros grupos de estrellas que aparecen en el diagrama incluyen a las estrellas
gigantes y enanas antes mencionadas.
La vida de una estrella
El ciclo de vida de una estrella empieza como una gran masa de gas relativamente
fría. La contracción del gas eleva la temperatura hasta que el interior de la
estrella alcanza 1.000.000 °C. En este punto tienen lugar reacciones nucleares,
cuyo resultado es que los núcleos de los átomos de hidrógeno se combinan con
los de deuteriopara formar núcleos de helio. Esta reacción libera grandes
cantidades de energía, y se detiene la contracción de la estrella.
Cuando finaliza la liberación de energía, la contracción comienza de nuevo y
la temperatura de la estrella vuelve a aumentar. En un momento dado empieza una
reacción entre el hidrógeno, el litio y otros metales ligeros presentes en el
cuerpo de la estrella. De nuevo se libera energía y la contracción se detiene.
Cuando el litio y otros materiales ligeros se consumen, la contracción se
reanuda y la estrella entra en la etapa final del desarrollo en la cual el
hidrógeno se transforma en helio a temperaturas muy altas gracias a la acción
catalítica del carbono y el nitrógeno. Esta reacción termonuclear es
característica de la secuencia principal de estrellas y continúa hasta que se
consume todo el hidrógeno que hay.
La estrella se convierte en una gigante roja y alcanza su mayor tamaño cuando
todo su hidrógeno central se ha convertido en helio. Si sigue brillando, la
temperatura del núcleo debe subir lo suficiente como para producir la fusión
de los núcleos de helio. Durante este proceso es probable que la estrella se
haga mucho más pequeña y más densa.
Cuando ha gastado todas las posibles fuentes de energía nuclear, se contrae de
nuevo y se convierte en una enana blanca. Esta etapa final puede estar marcada
por explosiones conocidas como "novas". Cuando una estrella se libera
de su cubierta exterior explotando como nova o supernova, devuelve al medio
interestelar elementos más pesados que el hidrógeno que ha sintetizado en su
interior.
Las generaciones futuras de estrellas formadas a partir de este material
comenzarán su vida con un surtido más rico de elementos pesados que las
anteriores generaciones. Las estrellas que se despojan de sus capas exteriores
de una forma no explosiva se convierten en nebulosas planetarias, estrellas
viejas rodeadas por esferas de gas que irradian en una gama múltiple de
longitudes de onda.
De estrella a Agujero Negro
Las estrellas con una masa mucho mayor que la del
Sol sufren una evolución más rápida, de unos pocos millones de años desde su
nacimiento hasta la explosión de una supernova. Los restos de la estrella
pueden ser una estrella de neutrones.
Sin embargo, existe un límite para el tamaño de las estrellas de neutrones,
más allá del cual estos cuerpos se ven obligados a contraerse hasta que se
convierten en un agujero negro, del que no puede escapar ninguna radiación.
Estrellas típicas como el Sol pueden persistir durante muchos miles de millones
de años. El destino final de las enanas de masa baja es desconocido, excepto
que cesan de irradiar de forma apreciable. Lo más probable es que se conviertan
en cenizas o enanas negras.
Estrellas dobles
Las estrellas dobles (o binarias) son muy frecuentes. Una estrella doble es una
pareja de estrellas que se mantienen unidas por la fuerza de la gravitación y
giran en torno a su centro común.
Los periodos orbitales, que van desde minutos en el caso de parejas muy cercanas
hasta miles de años en el caso de parejas distantes, dependen de la separación
entre las estrellas y de sus respectivas masas.
También hay estrellas múltiples, sistemas en que tres o cuatro estrellas giran
en trayectorias complejas. Lira parece una estrella doble, pero a través de un
telescopio se ve como cada uno de los dos componentes es un sistema binario.
La observación de las órbitas de estrellas dobles es el único método directo
que tienen los astrónomos para pesar las estrellas.
En el caso de parejas muy próximas, su atracción
gravitatoria puede distorsionar la forma de las estrellas, y es posible que
fluya gas de una estrella a otra en un proceso llamado "transferencia de
masas".
A través del telescopio se detectean muchas estrellas dobles que parecían
simples. Sin embargo, cuando están muy próximas, sólo se detectan si se
estudia su luz mediante espectroscopia. Entonces se ven los espectros de dos
estrellas, y su movimiento se puede deducir por el efecto Doppler en ambos
espectros. Estas parejas se denominan binarias espectroscópicas.
La mayoría de las estrellas que vemos en el cielo son dobles o incluso
múltiples. Ocasionalmente, una de las estrellas de un sistema doble puede
ocultar a la otra al ser observadas desde la Tierra, lo que da lugar a una
binaria eclipsante.
En la mayoría de los casos, se cree que las componentes de un sistema doble se
han originado simultáneamente, aunque otras veces, una estrella puede ser
capturada por el campo gravitatorio de otra en zonas de gran densidad estelar,
como los cúmulos de estrellas, dando lugar al sistema doble.
Estrellas variables
Este concepto engloba cualquier estrella cuyo brillo, visto desde la Tierra, no
es constante. Pueden ser estrellas cuya emisión de luz fluctúa realmente -
intrínsexas -, o estrellas cuya luz se ve interrumpida en su trayectoria hacia
la Tierra, por otra estrella o una nube de polvo interestelar, llamadas
variables extrínsecas.
Los cambios en la intensidad luminosa en las variables intrínsecas se deben a
pulsaciones en el tamaño de la estrella (variables pulsantes) o a interacciones
entre las componentes de una estrella doble. Algunas otras variables
intrínsecas no encajan en ninguna de estas dos categorías.
El único tipo frecuente de variable extrínseca es la llamada "binaria
eclipsante". Se trata de una estrella doble formada por dos estrellas
próximas que pasan periódicamente una por delante de la otra. Algol es el
ejemplo más conocido. Las binarias eclipsantes constituyen casi el 20% de las
estrellas variables conocidas.
Variables cefeidas
Las cefeidas son parejas orientadas de manera que,
periódicamente, se eclipsan una a otra. Probablemente, los ejemplos más
conocidos sean las variables cefeidas, cuyas pulsaciones periódicas indicacan
su brillo, por lo que constituyen una importante referencia para la medición de
distancias en el espacio.
Sus periodos de pulsación varían entre un día y unos cuatro meses, y sus
variaciones de luminosidad pueden ser de entre un 50 y un 600% entre el máximo
y el mínimo. Su nombre proviene de su prototipo o estrella representativa,
Delta Cefei.
La relación entre su luminosidad media y el periodo de pulsación fue
descubierta en 1912 por Henrietta S. Leavitt, y se conoce como relación
periodo-luminosidad. Leavitt encontró que la luminosidad de una cefeida aumenta
de manera proporcional a su periodo de pulsación.
Así, los astrónomos pueden determinar la luminosidad intrínseca de una
cefeida simplemente midiendo el periodo de pulsación. La luminosidad aparente
de una estrella en el cielo depende de su distancia a la Tierra; comparando esta
luminosidad con su luminosidad intrínseca se puede determinar la distancia a la
que se encuentra. De este modo, las cefeidas pueden utilizarse como indicadores
de distancias tanto dentro como fuera de la Vía Láctea.
Existen dos tipos de cefeidas. Las más comunes se llaman cefeidas clásicas y
las otras, más viejas y débiles, se conocen como estrellas W Virginis. Los dos
tipos poseen distintas relaciones periodo-luminosidad.
Novas y supernovas
Son estrellas que explotan liberando en el espacio parte de su material. Durante
un tiempo variable, su brillo aumenta de forma espectacular. Parece que ha
nacido una estrella nueva.
Una nova es una estrella que aumenta enormemente su brillo de forma súbita y
después palidece lentamente, pero puede continuar existiendo durante cierto
tiempo. Una supernova también, pero la explosión destruye o altera a la
estrella. Las supernovas son mucho más raras que las novas, que se observan con
bastante frecuencia en las fotos.
Las novas y las supernovas aportan materiales al Universo que servirán para
formar nuevas estrellas.
Novas, ¿estrellas nuevas?
Antiguamente, a una estrella que aparecía de golpe donde no había nada, se le
llamaba nova, o ‘estrella nueva’. Pero este nombre no es correcto, ya que
estas estrellas existían mucho antes de que se pudieran ver a simple vista.
Quizá aparezcan 10 o 12 novas por año en la Vía Láctea, pero algunas están
demasiado lejos para poder verlas o las oscurece la materia interestelar.
A las novas se las observa con más facilidad en otras galaxias cercanas que en
la nuestra. Una nova incrementa en varios miles de veces su brillo original en
cuestión de días o de horas. Después entra en un periodo de transición,
durante el cual palidece, y cobra brillo de nuevo; a partir de ahí palidece
poco a poco hasta llegar a su nivel original de brillo.
Las novas son estrellas en un periodo tardío de evolución. Explotan porque sus
capas exteriores han formado un exceso de helio mediante reacciones nucleares y
se expande con demasiada velocidad como para ser contenida. La estrella despide
de forma explosiva una pequeña fracción de su masa como una capa de gas,
aumenta su brillo y, después se normaliza.
La estrella que queda es una enana blanca, el miembro más pequeño de un
sistema binario, sujeto a una continua disminución de materia en favor de la
estrella más grande. Este fenómeno sucede con las novas enanas, que surgen una
y otra vez a intervalos regulares.
Supernovas
La explosión de una supernova es más destructiva y espectacular que la de una
nova, y mucho más rara. Esto es poco frecuente en nuestra galaxia, y a pesar de
su increible aumento de brillo, pocas se pueden observar a simple vista.
Hasta 1987 sólo se habían identificado tres a lo largo de la historia. La más
conocida es la que surgió en 1054 y cuyos restos se conocen como la nebulosa
del Cangrejo.
Las supernovas, al igual que las novas, se ven con más frecuencia en otras
galaxias. Así pues, la supernova más reciente, que apareció en el hemisferio
sur el 24 de febrero de 1987, surgió en una galaxia satélite, la Gran Nube de
Magallanes. Esta supernova, que tiene rasgos insólitos, es objeto de un intenso
estudio astronómico.
Las estrellas muy grandes explotan en las últimas etapas de su rápida
evolución, como resultado de un colapso gravitacional. Cuando la presión
creada por los procesos nucleares, ya no puede soportar el peso de las capas
exteriores y la estrella explota. Se le denomina supernova de Tipo II.
Una supernova de Tipo I se origina de modo similar a una nova. Es un miembro de
un sistema binario que recibe el flujo de combustible al capturar material de su
compañero.
De la explosión de una supernova quedan pocos restos, salvo la capa de gases
que se expande. Un ejemplo famoso es la nebulosa del Cangrejo; en su centro hay
un púlsar, o estrella de neutrones que gira a gran velocidad.
Agujeros negros
Son cuerpos con un campo gravitatorio extraordinariamente grande.
No puede escapar ninguna radiación electromagnética ni luminosa, por eso son
negros. Están rodeados de una "frontera" esférica que permite que la
luz entre pero no salga.
Hay dos tipos de agujeros negros: cuerpos de alta densidad y poca masa
concentrada en un espacio muy pequeño, y cuerpos de densidad baja pero masa muy
grande, como pasa en los centros de las galaxias.
Si la masa de una estrella es más de dos veces la del Sol, llega un momento en
su ciclo en que ni tan solo los neutrones pueden soportar la gravedad. La
estrella se colapsa y se convierte en agujero negro.
Conos luminosos
El científico británico Stephen W. Hawking ha dedicado buena parte de su
trabajo al estudio de los agujeros negros.
En su libro "Historia del Tiempo" explica cómo, en una estrella que
se está colapsando, los conos luminosos que emite empiezan a curvarse en la
superficie de la estrella.
Al hacerse pequeña, el campo gravitatorio crece y los conos de luz se inclinan
cada vez más, hasta que ya no pueden escapar. La luz se apaga y se vuelve
negro.
Si un componente de una estrella binaria se convierte en agujero negro, toma
material de su compañera. Cuando el remolino se acerca al agujero, se mueve tan
deprisa que emite rayos X. Así, aunque no se puede ver, se puede detectar por
sus efectos sobre la materia cercana
Los agujeros negros no son eternos. Aunque no se escape ninguna radiación,
parece que pueden hacerlo algunas partículas atómicas y subatómicas.
Alguien que observase la formación de un agujero negro desde el exterior,
vería una estrella cada vez más pequeña y roja hasta que, finalmente,
desaparecería. Su influencia gravitatoria, sin embargo, seguiría intacta.
Como en el Big Bang, en los agujeros negros se da una singularidad, es decir,
las leyes físicas y la capacidad de predicción fallan. En consecuencia,
ningún observador externo puede ver qué pasa dentro.
Las ecuaciones que intentan explicar una singularidad de los agujeros negros han
de tener en cuenta el espacio y el tiempo. Las singularidades se situarán
siempre en el pasado del observador (como el Big Bang) o en su futuro (como los
colapsos gravitatorios). Esta hipótesis se conoce con el nombre de
"censura cósmica".
Fuente: http://www.astromia.com/universo/origen.htm