LA PRENSA ESTÚPIDA
Por Dante López Foresi
Hace algunas horas noticieros televisivos y radiales y algunos
medios escritos informaron acerca de una serie de códigos o símbolos que
utilizan los delincuentes para “calificar” a las viviendas pasibles de ser
robadas, según su grado de riesgo. Por ejemplo, para las casas donde habitan
mujeres solas los delincuentes escribían en su pared cierto símbolo, donde había
alarmas, otro símbolo y así sucesivamente. De esta manera los delincuentes
demostraron hacer tareas de inteligencia previa a un atraco. Y la inteligencia
de los delincuentes es directamente proporcional a la estupidez de algunos
medios de información y periodistas. ¿Porqué?.
Desde hace casi un mes poseemos en nuestra redacción esa serie de gráficos y
esa información. Pero jamás se nos hubiera cruzado por la mente publicarla. Se
supone que ese tipo de informaciones debe ser potestad única y exclusiva de la
“inteligencia policial” (aunque ambos términos parezcan contradictorios) y
de la SIDE, con el fin de prevenir delitos y detener delincuentes. Hasta nos
sentimos ridículos al tener que explicar algo tan obvio: publicar esa información
permite que los delincuentes modifiquen su sistema de realizar esas tareas de
inteligencia previa.
Hoy mismo, imagino a los ladrones y secuestradores sentándose a la mesa de
bares papel y lápiz en mano, modificando esos dibujitos siniestros o diseñando
otro sistema de calificación de sus víctimas, ya que gracias a la prensa
lograron enterarse sobre datos que, reiteramos, nunca debieron salir de las
esferas de las fuerzas de seguridad. Lo más "gracioso" es que los
"comunicadores sociales" y noticieros que dieron a conocer la
información, terminaban sus informes pidiéndole a los ciudadanos que
"tengan cuidado y si ven en sus casas estos dibujos que les mostramos,
llamen inmediatamente a la policía". Provocaron susto en la gente y
carcajadas en los delincuentes. Es como si la policía buscara denodadamente a
un prófugo, y una vez que los servicios de inteligencia detectaran su paradero,
los noticieros dieran a conocerlo antes del operativo policial de detención. El
resultado sería alertar al prófugo para que inmediatamente cambie de posi ción
si es que no quiere ser apresado.
Como nuestro material y este artículo llega a todos los rincones del planeta,
queremos aclararle a quienes viven fuera del país que no siempre los
periodistas argentinos solemos ser así de imbéciles. Podemos superarnos.
Aunque una pregunta queda flotando por los aires...¿quién de la policía
argentina o de los servicios de inteligencia dio a conocer esa información y cuál
fue su verdadera intención?. La labor de un buen perriodista sería investigar
y dar a conocer el nombre y apellido de la o las personas que filtraron esta
información, pues no creemos que lo hayan hecho inocentemente.
Sobre la estupidez (perdón, pero no encontramos otro calificativo) de
publicarla no hay excusas; vivimos quejándonos sobre la inseguridad pero hemos
colaborado con los delincuentes de una manera indiscutible.
Con este breve artículo no pretendimos ser "una gran pluma", sino al
menos no ser plumíferos pajarracos como los jefes de redacción que permitieron
esta barbaridad que deshonra nuestro oficio.