La Ciudad de los Césares

"La ciudad de los Césares esta encantada en la cordillera de los Andes, a la orilla de un gran lago. El día de Viernes Santo se puede ver, desde lejos, como brillan las cúpulas de sus torres y los techos de sus casas, que son de oro y plata macizos..." Eso se dice de esta mítica ciudad, que oculta al hombre común en las zonas más inexploradas de la Patagonia sudamericana, ha tentado a muchos a buscarla. Pocos han vuelto para contarlo.

Por: Camilo Valdivieso

Uno de los enigmas más conocidos de la zona sur del mundo es la supuesta existencia de una ciudad rica en oro y plata que se encontraría oculta para aquél que no cumpliera con los requisitos para su ingreso. Este relato ha pasado de voz en voz y de escrito en escrito a través del tiempo generando un mito que en muchas ocasiones se ha intentado esclarecer.

Origen de la leyenda

"La ciudad de los Césares esta encantada en la cordillera de los Andes, a la orilla de un gran lago. El día de Viernes Santo se puede ver, desde lejos, como brillan las cúpulas de sus torres y los techos de sus casas, que son de oro y plata macizos..."

Esta leyenda surgió en el siglo XVI, durante la conquista española, y describía un paradisíaco paraje patagónico donde se asentaba una ciudad fantástica, repleta de metales preciosos. Sus habitantes poseían grandes riquezas, y las tierras regidas por esta ciudad eran excelentes para la explotación agrícola y ganadera.

Algunas versiones la ubicaban en un claro del bosque, otras en una península, y algunas incluso dicen que estaba en el medio de un gran lago y contaba con un puente levadizo como único acceso. Abundaban en ella el oro y la plata, de la cual estaban forradas las paredes. Algunos dicen que al lado de ella hay dos cerros, uno de diamante y el otro de oro. Los historiadores vieron en esta leyenda un intento de la corona espaZola por impulsar la colonización de las tierras del sur de América.

Una crónica española planteaba lo siguiente:

"Tenía murallas con fosos, revellines y una sola entrada protegida por un puente levadizo y artillería. Sus edificios eran suntuosos, casi todos de piedra labrada, y bien techados al modo de España. Nada igualaba la magnificencia de sus templos, cubiertos de plata maciza, y de ese mismo metal eran las ollas, cuchillos, y hasta las rejas de arado. Para formarse una idea de sus riquezas, basta saber que los habitantes se sentaban en sus casas en asientos de oro. Eran blancos, rubios, con ojos azules y barba cerrada. Hablaban un idioma ininteligible a los Españoles y a los Indios; pero las marcas de que se servían para herrar su ganado eran como las de España, sus rodeos considerables".

En el año 1527, Caboto funda un fuerte llamado Sancti Spiritus la confluencia de los ríos Carcaraña y Paraná, es el primer asentamiento de Argentina. Mientras él preparaba una expedición río arriba, en 1528, manda una partida a explorar el interior del territorio. Parten en noviembre 14 hombres liderados por el capitán Francisco César. Un hombre audaz y terco que sin titubeo alguno se interno hacia el oeste. Antes dividió su pequeña columna en tres partes: una que fue hacia el sur, a la tierra de los querandíes, de la cual nunca más se supo; otra se internó en las tierras de los carcarañás, de la cual tampoco se supo nada más, y por último la tercera, al mando de César, siguió el curso del río Carcarañá, hacia el Noroeste. Esta tercera columna fue la única que volvió al fuerte, siete hombres que anduvieron 250 o 300 leguas (1400 o 1700 km.), durante tres meses.

Volvieron contando maravillas. Según ellos, y lo corroboraron no solo el capitán, sino sus soldados, en las declaraciones que hicieron posteriormente en Sevilla, cuando procesaron a Caboto, son sus palabras, "habían visto grandes riquezas de oro, plata y piedras preciosas".

A esta incursión de Francisco César algunos autores la hacen llegar hasta el Nahuel e incluso más allá de Chiloé por el lado chileno. Muchas expediciones en los siglos posteriores salieron en busca de esta ciudad, no encontrando ningún tipo de señal que reconociera su existencia, sin embargo en cada expedición se añadían nuevos datos que con el tiempo lograron por desvirtuar aún más el relato original.

Cabe destacar que esta es una de las tantas ciudades ocultas que se originaron desde la conquista española, como es el caso de; Las Siete ciudades de Cíbola al norte de México, El Dorado, buscado desde el Caribe hasta el Amazonas, la famosa Sierra de la Plata y el Rey Blanco den la zona del Río de la Plata y por fin la más longeva de ellas, la Ciudad de los Césares en la Patagonia.

Aunque algunos investigadores han intentado darle un cariz netamente mágico al relato de los Césares, importantes empresas se han dirigido en pos de desentrañar el misterio que habría detrás de este mito antiguo. Andesenios Explorers organización internacional con sede en Chile, dirigió en el año 1999 una de las más ambiciosas expediciones en busca de esta ciudad. Su entrada comenzó por la ciudad de Bariloche y el lago Nahuelhuapi para adentrarse hacia una zona intangible en plena selva valdiviana, casi frontera entre Chile y Argentina. Entre senderos inexpugnables y lagunas de aguas casi congeladas desafiaron la naturaleza para acercarse a una zona que ni siquiera estaba registrada en los mapas del lugar. Nos cuenta uno de los integrantes de expedición que albergo a gente de República Dominicana, Argentina y Chile: “La ruta que elaboramos la hicimos a través de información histórica y la complementación con la leyenda oral. El viaje fue difícil ya que lo planeamos hacia el mes de agosto, época en que el invierno hace de las suyas en esas zonas patagónicas…”

Uno de los exploradores de la expedición comentó:

“Luego de un sin fin de situaciones adversas, y de haber confirmado un importante número de claves que estaban relegadas a la leyenda, encontramos una caverna con inscripciones plasmadas en su entrada, luego de analizarla llegamos a la conclusión de que se trataba de un lenguaje similar al Proto Indoeuropeo. Supuestamente estas zonas “oficialmente” no habrían sido visitadas por cultura alguna a no ser por los aborígenes patagónicos.”

Cabe destacar que la investigación de esta organización esta en desarrollo, esperando una nueva exploración a la misma zona entre el 2005 y 2006, mientras tanto no elaborarán ningún informe público.

¿Un mundo espiritual?

Aunque la leyenda nunca ha demostrado tener ciertos indicios de realidad, hay teóricos que han planteado la existencia de ciudades etéreas, algo así como civilizaciones que conviven paralelamente con el ser humano pero en otra dimensión. De esta forma grandes mitos mundiales no serían otra cosa que la representación de otras formas de vidas y que cada cierto tiempo se hacen visible al ojo humano.

La ciudad de los Césares sería -según algunos supuestos “contactados” con civilizaciones superiores o extraterrestres- una de las tantas entradas a ese “mundo oculto” que albergaría a una raza de seres sabios y de vestiduras blancas, tal como Isidris en Mendoza, Erks en Capilla del Monte, la Ciudad del Arcoiris en la Antártica, entre muchas otras a nivel mundial.

Se dice que por algunos instantes cada año, especialmente en viernes Santo se puede ver, desde los más altos cerros de la Isla Grande, como a lo lejos en la Cordillera Nevada brillan las Cúpulas de las Torres y los techos de las casas que en la ciudad prodigiosa son de plata y oro. Nada puede igualar la felicidad de sus habitantes que no tienen que trabajar para vivir, ni sufren enfermedades, ni pobrezas. Nada escasea en ella. Quien haya entrado a la Ciudad pierde el recuerdo del camino que a ella lo condujo, y la memoria de lo que fue antes vivir en los Césares. Un relato común de estos lugares de ensoñación en los que cualquier ser humano quisiera vivir...

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Fuente: http://andesenios.net/co/13.htm