Era un carro
muy grande, tirado por bueyes. Constaba de dos ruedas de
más de 2m de altura con una maza gruesa de
aproximadamente 0,60m como centro. El eje medía poco más
de 3m y sobre el mismo apoyaba el lecho o cajón del
vehículo, compuesto por una viga llamada pértigo de unos
6,30m de longitud, acompañada por otras dos de 3,80m
unidas en el pértigo por las teleras (especie de varas).
El cajón medía menos de 1,50m y sobre su plano se
clavaban, en cada costado, tres estacas que soportaban un
arco de madera fina arqueado que oficiaba de techo,
cubierto con cueros de buey o toro, cosidos. Los costados
se cubrían con tejido de simbol o totora y constaban de
pequeñas ventanas de ventilación. El quinchado de los
lados y la bóveda cubierta de cuero preservaba de las
lluvias a los pasajeros y carga. Se subía al vehículo
por una escalerilla guardada debajo de la caja, durante la
marcha. Más tarde tuvieron puerta de acceso, provista de
llave. En el extremo del pértigo llevaba un yugo de
aproximadamente 2m al que se uncían - por medio de
coyundas envueltas en las astas - los bueyes que tiraban
de la carreta. En su interior podía estarse de pie. Un
entarimado bajo, ancho y largo, servía de cama para una
persona y sentados, podían caber seis, enfrentadas. Un
nicho cóncavo, abierto únicamente adelante y sólo lo
suficiente como para recibir a un hombre, servía de
pescante; allí se sentaba el picador que dirigía el
vehículo, quien también solía sentarse en la misma
extremidad del pértigo, en medio del yugo que sujetaba la
cabeza de los bueyes tronqueros. Una caña tacuara,
terminada en aguja, asegurada y suspendida en balanza bajo
el techo de la carreta, se usaba para dirigir a los bueyes
delanteros, unidos por largas cuerdas al pértigo y
colocados de dos en dos en fondo, en cantidad necesaria
según el estado del camino y a bastante distancia unos de
otros, de manera que al atravesar algún río, bañado o
pantano, los delanteros o tronqueros pisaran tierra firme
mientras los otros se hallaban aún empeñados en el
cruce. Debajo de la puerta de entrada, en la parte
opuesta, un barrote de madera (muchacho), adherido a cada
uno de los extremos del pértigo por medio de cuerdas,
caía verticalmente y, cuando desprendían los bueyes,
mantenía la carreta en equilibrio horizontal, asegurado
por dos columnas de apoyo. A las carretas de la provincia
de Tucumán se las llamaba castillos y llevaban el techo y
la caja de quincha. Eran más pequeñas que las utilizadas
en la provincia de Buenos Aires y se las distinguía por
el ruido que producía el rozamiento de la maza de la
rueda al girar alrededor del eje de madera dura. Cada
carreta - en particular las de la provincia de Buenos
Aires - cargaba alrededor de 3.000 kgs. Se distinguían de
las de Tucumán en que tenían ejes, argollas y cabezales
de hierro. Bajo el techo se colocaban las provisiones, los
cofres y las pequeñas cargas personales, cuando estaba
dedicada al tránsito de pasajeros. Los viajes de carretas
se realizaban por todo el territorio argentino, desde las
provincias de Mendoza, San Juan, Salta, La Rioja,
Catamarca, trayendo y llevando los productos de la tierra
como cereales, frutas secas, lana, cueros, noques de vino,
tejidos,e tc. Algunas, por un abra de la gran cordillera,
llegaban hasta Chile realizando intercambio de productos y
pasajeros. Cada viaje de ida y de vuelta duraba alrededor
de tres meses, según el estado de los caminos y del
tiempo. Como medio de transporte y también de correo, se
hallaban establecidas distintas tropas, con fecha fija de
salida y se anunciaba la recepción de carga y pasajeros
para determinados puntos. Durante la guerra, se utilizaron
para transportar bagajes, municiones y alimentos y se
convertían a veces, en cuartel militar. Hacia finales del
s XVIII llegó a organizarse una tropa de 600 para traer
sal de los extremos de la provincia de Buenos Aires, que
pasaban tres meses en los caminos. Su organización tenía
el carácter de una verdadera expedición militar, dada la
extensión del desierto y el peligro de ser atacadas por
los indígenas
- Fuente: http://www.elfolkloreargentino.com/

|