Los Tobas: creencias
LA IMPURA MUJER TOBA

Según la creencia de los Tobas, durante su período menstrual la mujer no podía ingerir ni cocinar alimentos con grasa, ni carne de animal alguno. Tampoco tener relaciones sexuales. Se le prohibía tocar los frutos de la pesca o la recolección obtenidos por el hombre. No se le permitía acercarse ni conversar con sus vecinos.

Era apartada de la comunidad durante su ciclo menstrual, por considerarla impura. Esta condición repercutía en la vida de su pareja y de sus hijos, quienes debían evitar las aguas profundas y la caza para no ser víctimas de la desgracia.

Las prohibiciones aumentaban durante el período de gestación. Las embarazadas no debían comer ningún alimento ensuciado por animal alguno, para que su descendencia no tuviera problemas de visión. Tenían vedado observar seres muertos: animales o humanos. A su pareja se le prohibía matar animales porque tal acción promovía la aparición de defectos físicos en el futuro hijo, especialmente aquellos peligrosos como la serpiente o el gato montés. La única alternativa permitida era la pesca con red, sin anzuelo ni lanza. Si era víctima del ataque de una fiera, debía huir antes de ocasionarle daño.

A la embarazada se le impedía alimentarse de presas de caza muertas en forma violenta, debido al respeto por la vida ajena, nacida de la capacidad de gestar. Tenía prohibición de mantener relaciones sexuales desde el tercer mes de gestación, hasta un año después del parto. Finalmente, los picantes, las tortas asadas y los nudos en las cuerdas estaban también prohibidos.

Fuente: Del libro "Leyendas indígenas de la Argentina" de Lautaro Parodi. Ediciones Libertador