El
Zorzal Criollo
El Morocho del Abasto
El Jilguero de Balvanera
Primeros
años
Todas
las pruebas señalan que nació en Toulouse,
Francia, el 11 de diciembre de 1890. Sin
embargo, queda la duda de si nació años antes
en la ciudad uruguaya de Tacuarembó. Su
verdadero nombre se dice que era Charles Gardès
pero siempre se guardó una gran discreción
sobre su vida privada. Es por ello que gran
parte de los datos de su biografía, en especial
en lo que respecta a sus orígenes, permanecen
en el misterio. Este hecho ha contribuido a
alimentar la leyenda y ha generado numerosas
controversias entre sus seguidores. De
"padre desconocido", su madre no tardó
en emigrar hacia la Argentina.
Así, Carlitos
llegó a Buenos Aires cuando sólo tenía dos años.
Es poco lo que se conoce de él durante sus años
de estudio, pero pronto se convirtió en cantor
habitual de cafés y comités. En el año 1908
empezó a ser conocido, haciéndose llamar
"El Morocho", con un repertorio
compuesto por temas procedentes de la música
folclórica llanera. Hacia 1911 se cruzó con el
cantor uruguayo José Razzano o "El
Oriental", que lo transformó en el impacto
musical de la década y que marcó el derrotero
de su figura. Sin embargo, sus años más
interesantes fueron los posteriores a la
separación del dúo.
Carrera
hacia el éxito
Su
trayectoria como cantante de tangos se inició
en 1918 con el tema "Mi noche triste".
A partir de entonces, la larga lista de tangos
grabados e interpretados por él es innumerable.
Hacia 1925, después de viajar a Europa, sus
discos consolidaron su popularidad en toda
Hispanoamérica. Hacia 1926, de regreso en
Argentina, se dedicó casi exclusivamente a la
fonografía. Durante ese año batió el récord
de grabaciones. En octubre de 1927 regresó a
España. Pasó de Barcelona a Madrid y de allí
a París, período durante el cual se transformó
en el más exitoso cantante de tango. Como
autor, escribió, entre otros: "Mano a
mano" (1920), "Desdén" (1930),
"Melodía de arrabal" (1932) y
"Volver" (1935).
Su carrera cinematográfica había comenzado en
1916 con su intervención en "Flor de
durazno", de Francisco Defilippis Novoa. En
1918 repitió con otro filme del mismo director,
"La loba". Pero fue en Estados Unidos
donde se dedicó más enteramente al cine. En
los estudios de la Paramount, en Nueva York
(como antes lo había hecho en los estudios de
Joinville, en Francia), filmó películas muy
exitosas que extendieron su fama a toda América,
todas ellas dentro del género musical y
destinadas a su lucimiento como cantante. Entre
su larga lista de películas, se destacan:
"Mano a mano" (1930, de Eduardo
Morera), "Luces de Buenos Aires"
(1931, de Adelqui Migliar), "La casa es
seria" (1932, de Alfredo Le Pera),
"Espérame" (1932), "Melodía de
arrabal" (1932), "Cuesta abajo"
(1934), "El tango en Broadway" (1934),
estas cuatro últimas de Louis J. Gasnier,
"El día que me quieras" (1935) y
"Tango bar" (1935), ambas de John
Reinhardt.
La
leyenda
El
lunes 24 de junio de 1935 el avión en el que
viajaba cayó cerca de Medellín (Colombia) y
terminó con su vida. Fue enterrado en el
cementerio porteño de la Chacarita. Su tumba es
visitada por admiradores de todo el mundo. La
calidad de su voz y su muerte prematura ayudaron
a convertirlo en un mito popular. Pero Gardel se
ha convertido en una figura indiscutible de la
que no es necesario reseñas ni alabanzas. Todo
aquel que oyó hablar de tango, lo encontró
pegado al nombre de Carlos Gardel.
Ministerio
de Educación, Ciencia y Tecnología
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