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CIUDAD DE CORRIENTES |
Historia de la Ciudad de Corrientes
La
ciudad de Corrientes fue fundada por el Adelantado Juan Torres de Vera y Aragón
con el auxilio de Alonso de Vera y Aragón, llamado el tupí, y
Hernando Arias de Saavedra;Hernandarias; el 3 de abril de 1588. El Adelantado
necesitaba hacerlo para cumplir las capitulaciones de su cargo; fue fundada como
estación de paso entre Asunción y Buenos Aires, . Torres de Vera y Aragón no
permaneció en la nueva fundación, ya que siguió viaje a España para lograr
la ratificación de su cargo, como anecdota, vale citar que fue una de las pocas
ciudades fundada por un Adelantado. Un error muy común acerca del nombre la
ciudad de Corrientes es darle el de San Juan de Vera de las Siete Corrientes
nombre dado a la ciudad un siglo despues de la fundación, ya que San Juan
Bautista fue uno de los santos escogidos por los fundadores para proteger a la
ciudad, que luego se transformó en el apócope Corrientes, su fundador le dio
el nombre de Ciudad de Vera, el cual consta en el acta de fundación.
Pensada como estación de paso entre Asunción y Buenos Aires, para dotar de
mejor respaldo a la colonización de las tierras que se extienden entre el río
de la
Plata
y el Paraguay, se escogió para su ubicación el puerto natural provocado por el
cambio de recorrido del Paraná, cuyo curso vira hacia el sur en ese punto. Las siete
Corrientes agregadas con posterioridad al nombre de su fundación se debe a
la peculiar geografía de su costa, marcada por siete puntas de piedra
o penínsulas que penetran en el río, provocando fuertes corrientes que
dificultan la navegación. Su privilegiada ubicación, así como la elevación
del terreno, que la protege de las inundaciones, a diferencia de la vecina
Resistencia, la convirtió en una plaza importante durante la época colonial.
La relación con los nativos guaraníes que habitaban la zona fue ambigua desde un comienzo; el núcleo poblacional de los fundadores estaba constituido en su mayoría por mestizos criollos procedentes de Asunción, afines por cultura y educación con la lengua guaraní y sus costumbres. Sin embargo, procedían de tribus enemistadas con los locales que habitaban las lomadas cercanas, a los que el desafío de los conquistadores provocó a contínuos ataques. La principal edificación de la temprana ciudad fue el fortín de madera, y presenció reiterados enfrentamientos hasta que la Real Cédula dictada por Felipe III el 30 de enero de 1609 dio lugar a la más gentil y eficaz penetración de las reducciones jesuíticas.
Como
resultado de la fusión de españoles y de indios, aparece en la población
modalidades y rasgos que distinguen a las dos razas se hablan indistintamente
dos idiomas: Castellano y Guaraní. La violencia empleada por los españoles
para dominar a los aborígenes resultó contraproducente y perjudicial para el
desenvolvimiento pacífico de la vida del territorio. Fundada la ciudad y
ocupadas las comarcas vecinas, las relaciones pacíficas entre los
conquistadores y los indios guaraníes que las poblaban no se prolongó por
mucho tiempo.
El período de conquista y colonización infiltró belicosidad en los correntinos. En 1763 el movimiento de comuneros del Paraguay tuvo una repercusión en Corrientes, donde se formaron los "comuneros correntinos", quienes querían desprenderse del gobierno central. En 1630, se introdujeron los negros. En 1807, Corrientes da la primera prueba de heroísmo, contribuyendo a la defensa de Buenos Aires, en las Invasiones Inglesas, con el Cuerpo de Cazadores Correntinos. Desde 1818 hasta 1820, es ocupada Corrientes por Andrés Guaykurarí que estaba al frente de los indios de las misiones. Corrientes recupera su libertad gracias al levantamiento encabezado por Lucio Mansilla contra López Jordán. El 11 de diciembre de 1821 durante el gobierno de Juan José Fernández Blanco, se dictó la Constitución de la Provincia de Corrientes. Fue Pedro Ferré su primer gobernador, quien introdujo en 1826 el papel moneda. El 28 de diciembre de 1839 el gobernador Genaro Berón de Astrada autorizado por el Congreso, declara la guerra a Rosas. El 31 de diciembre las tropas rosistas vencen a las correntinas y Berón de Astrada es martirizado y ejecutado en la Batalla de Pago Largo. Echagüe se apodera de Corrientes. El 28 de enero, Corrientes declara nuevamente la Guerra a Rosas, pero Uribe al frente de 9.000 hombres, derrota a los correntinos en la batalla de Arroyo Grande. Triunfos y derrotas se suceden sin que Corrientes provocara la derrota de Rosas; hasta que en 1852 el ejército de Urquiza y Fuerzas Correntinas, encabezadas por el Coronel Miguel Virasoro (Gobernador de Corrientes), derrotan las huestes rosistas en la batalla de Monte Caseros.
El 24 de abril de 1855 se estableció el régimen municipal. El 25 de abril del mismo año se instaló el Congreso General Constituyente, y el 12 de octubre se sancionó la Constitución Provincial. El 13 de abril de 1865 se produce la Invasión Paraguaya. Escuadra y Ejército toman la ciudad de Corrientes. Las milicias correntinas defendieron la provincia con armas compradas por cada combatiente hasta que Buenos Aires envió tropas. La Guerra se extendió hasta 1869. En 1889 asume a la gobernación Don Gervasio J. Ruiz. Continúan los golpes revolucionarios hasta que sube al gobierno Valentín Virasoro, quien inicia una etapa de sucesiones pacíficas, mientras que los partidos Liberal y Autonomista se suceden entre grandes tensiones y luchas políticas. En 1909 los dos partidos se coaligan desde la segunda mitad del siglo XIX, se fundaron numerosos pueblos y colonias, que poblaron definitivamente la provincia
Característas de la Ciudad de Corrientes
La
Provincia de Corrientes no es un territorio de paisajes exuberantes. Sus
bellezas hay que buscarlas en aquella vieja frase que dice que tiene payé,
palabra guaraní que busca significar el embrujo que produce vivir la magia de
un atardecer frente a la laguna Iberá, la emoción de un dorado saltando en las
aguas del Paraná o la fe de los miles de creyentes que peregrinan a la Basílica
de Nuestra Señora de Itatí.
La Provincia de Corrientes Rodeada
del indomable Paraná y el calmo Uruguay, encierra una rica historia y una
fecunda tradición. Chamamé es sinónimo de Corrientes. Es una música alegre,
que le canta al amor y a la esperanza, a la nostalgia y a la milagrosa Virgen de
Itatí. Puede ser una danza de enamorados, de conquista o de desafío. Pero no
cabe duda que nos hará mover los pies, especialmente durante el mes de enero
cuando se celebra la Fiesta Nacional del Chamamé.
La provincia ofrece el más singular escenario para un turismo diferente:
trekking, cabalgatas, senderismo, caza fotográfica, buceo subacuático,
snorkel, canotaje, pesca con devolución, ecoturismo.
La Ciudad de Corrientes fundada por Juan Torres de Vera y Aragón, el 3 de abril de 1588, en el recodo del Paraná formado por siete puntas de tierra que, avanzando sobre el cauce del río, producen otras tantas corrientes de agua; esta configuración del lugar de emplazamiento, unido al nombre de su fundador, determinó su primitiva denominación de San Juan de Vera de las Siete Corrientes.
Es
una ciudad de rica arquitectura y de variados estilos, ampliamente dotada para
atender al turista. Su edificación integra las formas de un suave barroquismo
colonial y estructuras de dinámica actualidad, junto al colonial español, todo
lo cual se resuelve armónicamente con su característica vegetación en calles
y parques: chivatos, ceibos, naranjos, jacarandáes y el rosa pálido del samohú.
Su puerto muestra intenso movimiento comercial, durante gran parte del año. En la espléndida avenida Costanera, bordeada por el río Paraná, se halla emplazado el Balneario Municipal. Pesca deportiva y práctica de deportes náuticos. Curiosas piletas flotantes del Club de Regatas. Confortables y modernos hoteles, discotecas, confi terías y restaurantes, constituyen con el Casino y sus magníficas playas, grandes atractivos para el visitante. Su Aeropuerto Internacional de Cambá Punta, es uno de los mejor equipados del país.
Alcanza lucidos contornos la celebración del Carnaval. Esta vieja rememoración ofrece el deslumbrante espectáculo de sus bulliciosas comparsas y de sus bailes, cuya fama trasciende los límites de la provincia. Otra fecha que concita multitudes Y da notabilidad al Calendario provincial es la Fiesta de la Cruz de los Milagros, el 3 de mayo; el pueblo conmemora el Milagro de la Cruz acaecido en 1558, con procesiones y otros cultos.
El Chamamé en Corrientes
Es
indiscutiblemente la principal representación de la danza y la música
correntina, infaltable en cualquier evento o festividad, tanto pública como
familiar.
El chamamé es una danza alegre y
animada, que merece ser conocida y disfrutada por quienes eligen visitar la
provincia de Corrientes.
Este ritmo es un elemento cultural que trasciende la música, ya que se
convierte en expresión personal y colectiva.
Cuando alguien puede describir el
sentimiento de todos en la música, en la letra.
Entonces brota el sapukay, desde lo más profundo del alma. Las poesías y las
temáticas que se describen en las canciones son una clara expresión de la
cotidianeidad, del origen y de las tradiciones de Corrientes.
Historia del Chamamé
Con
epicentro en la provincia de Corrientes, su influencia llega al este del Chaco,
norte de Santa Fe y norte de Entre Ríos. El sur de Misiones y parte del este de
Formosa, participan de la vigencia del Chamamé.
Antiguamente
se relacionaba al Chamamé con danzas cortesanas antiguas, que se bailaban desde
la expulsión de los Jesuitas de nuestras tierras correntinas, allí reside el
origen del chamamé con la mezcla de las distintas etnias que poblaron
Corrientes.
El éxodo de correntinos hacia los algodonales y obrajes chaqueños en busca de
mejores condiciones y su posterior afincamiento definitivo, ha provocado un
desplazamiento hacia el este del área del Chamamé y prácticamente los
estratos populares rurales de las dos provincias que responden a la pauta folklórica
guaranítica, son los portadores más importantes de esta expresión del
folklore musical.
La proyección del Chamamé en escala nacional producida por una preferencia
general hacia los motivos musicales guaraníticos en los medios urbanos, hecho
que iniciado hace unos quince años aproximadamente, crece en intensidad, y la
difusión de composiciones lírico-musicales inspiradas en los ritmos del
litoral podrían provocar consecuencia del movimiento interior-capital-interior,
un ensanchamiento o por lo menos una revitalización del Chamamé en las áreas
marginales a la región donde tiene su ámbito natural y efectivo, por el
prestigio que le otorga la metrópolis convirtiéndola en moda nacional.
Nuevamente damos al pueblo y al tiempo la palabra definitiva.
Chamamé Orillero es en el que se notan influencias del tango. Tal hecho ocurre
en las periferias de las ciudades del ámbito guaraní.
Chamamé Cangue o Chamamé triste es una modalidad del Chamamé y se caracteriza
por su tónica, también se lo denomina Chamamé Canción.
Extraído del libro del Prof.
Enrique Piñeyro
Otros Conceptos
Si atendemos a su condición de música
folklórica, el Chamamé no cuenta con la antigüedad de otras danzas argentinas
de esa especie, aunque debemos reconocer que su área de expansión y la
penetración en el espíritu de los argentinos es muy superior al de muchas de
aquellas.
En sus orígenes, el Chamamé fue una danza rural de pareja, pero la mencionada
expansión por toda la zona mesopotámica primero, y por el resto del país
luego se produjo también como un género vocal - instrumental.
El Chamamé es hoy, una de las pocas danzas populares argentinas que se baila de
manera masiva en todo el país y que nunca ha perdido vigencia.
Su conformación musical hay que ubicarla hacia 1870, cuando en el acordeón de
dos hileras de cantos y ocho bajos, conocido popularmente como verdulera, llegó
a Corrientes de la mano de los inmigrantes europeos.
Así, y en combinación con la voz humana, el bandoneón, el contrabajo y las
guitarras, terminaron por definir el sonido de esta música argentina.
Existen varios tipos de Chamamé, que reflejan a su vez diversos estados
emocionales o circunstanciales de sus cultores.
Podemos diferenciar, por ejemplo, el Chamamé Maceta de pulso y ritmo más vivos
y habituales en los grupos que tocan en festivales y bailes, del Chamamé Caté,
más elegante y en lengua guaraní.