EL ÁRBOL CRUEL

En la selva correntina existe un árbol de antipática y mortal exuberancia: el llamado higuerón, o 'iguapohu' en idioma guaraní. Es un árbol alevoso y cruel, que parece poseer un alma humana. Los loros al detenerse en la copa de los yataís o palmeras para comer sus frutos llevan con ellos, sin saberlo, la simiente del higuerón, que dejan en sus hojas. La atmósfera ha depositado entre estas hojas una pequeña cantidad de tierra, que humedece la lluvia.

Ésta y el calor solar se encargan de hacer florecer la siembra de los loros, y en la copa del yatay nace al poco tiempo una fina enredadera que el viento hace oscilar. La enredadera, débil y frágil, va rodeando el tronco en amoroso abrazo, hasta que alcanza el suelo. Una vez que lo toca echa raíces y se transforma en árbol. Entonces la esbelta y tímida enredadera engruesa considerablemente y su contextura se hace leñosa. Las espirales, antes tiernas y quebradizas, se robustecen apareciendo como un tronco de parra unido al pie de la palmera.

Se extienden más sus raíces en el subsuelo y aumenta entonces el volumen de sus anillos, convirtiéndose en una verdadera boa constrictor, que con sus espirales leñosas oprime al pobre yatay que le dio vida y apoyo cuando era débil. Sigue en su enroscamiento y constricción hasta que la pobre palmera, oprimida y estrangulada, desfallece, se seca y muere en el interior del nuevo árbol, salido de ella para ser su verdugo.

La primitiva enredadera ha confundido ya sus anillos leñosos en un solo tronco cuyas ramas se extienden por todos lados. Solo en el vértice unas hojas de palmera secas y muertas, que esperan un huracán para esparcirse. El resto, o sea el tronco, queda sepultado para siempre en leñosa mortaja dentro de las entrañas del gigante asesino. Dícese que este higuerón alevoso y cruel, modelo de ingratitud, tiene un alma humana. 

Fuente: http://tq.educ.ar/tq02025/principal.htm