Anarquía, es fuerte referirse a esta palabra, pero
podría describirse como una “anarquía económica” lo que
está sucediendo con el euro como moneda por estos
tiempos en Europa. Como resucitar al euro es la cuestión
principal de estos días ya que para la economía europea
se está dando la peor situación desde el 2008, una
política económica que traerá bastantes sorpresas
desagradables en los países desarrollados.
(Diario
EL VIGÍA- 25/11/11)
- Lo que
las crisis tienen en común es la combinación de rígidos
sistemas monetarios (el patrón oro en 1931, la
convertibilidad en 2001, el euro en 2011), una seria
austeridad fiscal, medida que lleva a la caída de los
gobiernos y que la sociedad internacional trate
desesperadamente de solucionar el problema, pero los
vaivenes de la política doméstica hacen que ese rescate
sea prácticamente imposible de realizar (Nótese
históricamente la infructuosa ayuda de Estados Unidos a
Alemania bajo la Administración Hoover en 1931, el FMI y
Argentina en 2001 y la Unión Europea con
Francia-Alemania a la cabeza en el caso griego en 2011).
A decir verdad uno no puede saber a ciencia cierta lo
que ocurrirá con Grecia pero tomando como base los
ejemplos de Alemania en 1931 y Argentina en 2001 no se
puede mirar el futuro con optimismo. En la actualidad la
atención de los mercados no solo está focalizada en
Grecia, esto ha cambiado en las últimas semanas y la
mirada está puesta sobre Italia.
Una vista histórica rápida sobre la economía e historia
monetaria italiana nos demuestra que mientras Grecia ha
caído en reiteradas oportunidades en default, Italia de
hecho solo cayo de esta manera una sola vez desde que
logró ser una república independiente y nación unificada
en 1861. Contrario a Grecia que estuvo más del 50% en
default desde su independencia en 1822. No obstante con
un mínimo de conocimiento de la historia política
italiana nos damos cuenta de que el país ha sido
notoriamente inestable a nivel político.
Sin embargo no ha caído en default reiteradamente debido
a que los déficits públicos pueden ser financiados
emitiendo moneda o imprimiendo dinero. Esto es lo que
Italia históricamente ha hecho. Italia hoy es la tercera
economía mas inflacionaria de la zona euro lo que
convierte a la opción de imprimir dinero en poco
viable-al menos no si el gobierno italiano quiere seguir
manteniéndose en la zona euro. Los niveles
inflacionarios nos indicarán si el gobierno italiano es
creíble o no cuando sostiene que quiere seguir
utilizando el euro.
Hay una cierta similitud entre los hechos que
comprometen las economías europeas en 2011 con lo
sucedido hace 80 años, en 1931. La diferencia notoria es
que en los años 30 no existía una moneda común en el
viejo continente, pero vale la pena fijarse en algunos
puntos interesantes.
En 1931. Uno de los más importantes bancos europeos el
Österiechishe Kredit Anstalt sucumbió a la crisis de la
gran depresión. Los países europeos vieron como
responsable a Alemania, ya que argumentaban que no podía
pagar las deudas de la Primera Guerra Mundial. Los
mayores bancos internacionales presionaron para que los
bancos de Estados Unidos alivien el dolor económico de
Alemania. Así fue como tomaron parte en este asunto,
mediante una moratoria llevada adelante por la
Administración del republicano Hoover, que dio a
Alemania un poco de alivio.
Sin embargo la política monetaria seguía brindando una
presión deflacionaria a la economía europea, mediante el
patrón oro. La mentalidad de algunos economistas y
políticos de la época era que el patrón oro estaba
matando a Europa, de esta manera algunos países pensaron
que ya habían tenido demasiado con esta forma económica
y decidieron abandonarla.
Tales ejemplos fueron Inglaterra y algunos países
escandinavos, quienes obtuvieron una pronta recuperación
de la Gran Depresión. Es dable destacar que la
tecnocracia es popularmente sugerida en estos casos, en
los cuales países con problemas de deuda tienen que ser
manejados por tecnócratas. Esto sucedió en Alemania en
1931. 80 años después sucede en Italia con la caída del
gobierno de Silvio Berlusconi y el advenimiento del
gobierno de tecnócratas de Mario Monti, para superar la
crisis financiera. Si nos ceñimos estrictamente a lo
histórico en 1932 cayeron 10 países en default, en 2012
puede tranquilamente suceder lo mismo.
Una incipiente solución puede encontrarse. La eurozona
tiene que emprender el camino hacia una mayor
integración económica, fiscal y política (sobre unas
pautas firmes de restauración del crecimiento a corto
plazo, de competitividad y de sostenibilidad de la
deuda, que son necesarias para solucionar una deuda
insostenible y para reducir los crónicos déficits
fiscales y exteriores), a menos que se haga eso, una
recesión deflacionaria conducirá con toda seguridad a
una ruptura desordenada.
La crisis de la eurozona parece estar llegando a su
apogeo, con Grecia al borde del default y de una
indecorosa salida de la Unión Monetaria, y ahora con
Italia a punto de perder acceso al mercado. Pero los
problemas de la eurozona son mucho más profundos, son
estructurales, y afectan gravemente al menos a otras
cuatro economías: Irlanda, Portugal, Chipre y España'.
La intervención del Banco Central Europeo tiene que
incluir créditos ilimitados, apoyo a países sin
liquidez, y una fuerte devaluación del euro para que los
actuales déficits por cuenta corriente se conviertan en
superávits y estímulos fiscales en el caso de que se
fuerce a los países periféricos a la austeridad. Si no
se toman estas medidas, a las que se oponen Alemania y
el Banco Central Europeo el futuro no es alentador ya
que la postura contraria de estos actores causará la
recesión deflacionaria: austeridad fiscal, reformas
estructurales para aumentar la productividad y reducir
los costos laborales vía ajustes. Es claro que la
eurozona no sobrevivirá si Monti fracasa con Italia. En
términos religiosos se necesita un “milagro”. Dirigentes
importantes de Italia influyeron para poner a Monti al
frente para calmar a los mercados, pero sólo auténticas
reformas servirán para recuperar la confianza de los
mercados. Una forma de que la eurozona tenga alguna
posibilidad de vida la única forma de salvarla mediante
la emisión de eurobonos como catalizador hacia la
integración política.
Es evidente que sólo se pueden tener dos lecturas. Que,
más de diez años después de la creación del euro, no se
tiene en claro cuál es la función de una unión
monetaria, es decir, una divisa única con prestamista de
último recurso. O están realizando una clase de
experimento político en el que intuyen que pueden sacar
un compromiso reformista de Italia, llevando todo al
borde del desastre.
Si el BCE dejara a un lado su renuencia a intervenir y
se convierte en un prestamista de último recurso
ilimitado y recorta los tipos hasta cero, combinado con
una baja del valor del euro respecto al dólar y con
estímulos fiscales sustentables se podría quizás detener
este próximo desastre.
Ante este panorama desalentador existe un creciente
riesgo de que Italia pierda el acceso a los mercados,
debido a que es demasiado grande para caer y demasiado
grande para ser salvada. Esta situación llevaría a
forzar una reestructuración de su deuda pública de 1,9
billones de euros.
En la Unión Monetaria parece descartada la creación de
eurobonos por la oposición de Alemania, tampoco es
probable que se cuadruplique el fondo de rescate y el
Banco Central Europeo (BCE) no quiera respaldar a España
e Italia, porque no quiere por el enorme riesgo que
podría suponer para el crédito.
A la luz de los hechos tal como se encuentran hoy, la
única opción pasa por una reestructuración de las deudas
de los paises afectados, ya que ni siquiera un cambio de
Gobierno que ponga al frente del país a un economista-tecnocrata
pueda cambiar el curso del problema fundamental.
En exclusiva referencia a América Latina habrá que ver
el impacto que la crisis europea tiene sobre China y
Brasil, hay que tener atención sobre el precio de los
comodities. Si la crisis europea repercute en esas dos
economías puede ser preocupante para Argentina. Soja, en
China y automóviles en Brasil son los dos componentes
que permiten superávit fiscal y recaudación fiscal. Dado
que la economía argentina es muy sensible a los autos y
soja.
Una eurozona reducida, imaginando un escenario en el
cual varios de los países en crisis terminen saliendo de
ella puede contener algunos peligros, ya que sería
viable en un principio pero después dependería de otros
factores hoy desconocidos. Al presente, no es legalmente
posible para un país miembro abandonar la eurozona. Los
líderes políticos tienen que demostrar su determinación
para poder trabajar juntos y rezar para que el BCE
intervenga antes de que sea demasiado tarde.