- Algunas costumbres de Año Nuevo
En algunos lugares, el comienzo del año se festeja con la tradición de las 12 uvas: en el sitio que ocupa cada comensal se coloca previamente un pequeño frutero con 12 uvas y, de acuerdo con el ritual, se debe comer una uva por cada una de las 12 campanadas del reloj. El significado de este ritual se relaciona con las aspiraciones y anhelos de cada participante y con el deseo expreso de que se conviertan en realidad. A continuación, se sigue con costumbres más habituales: comienzan los brindis, se exponen los buenos propósitos de alcanzar alguna meta específica hasta que, entonces sí, se disfruta de la cena de fin de año. Aflora así la añoranza de un año que termina y la esperanza de alcanzar mayor éxito durante el año que comienza.
Tarde o temprano, todos los pueblos del mundo se dieron cuenta de que, trascurrido cierto tiempo, las estaciones solares repetían su cauce luminoso. Los cultivos volvían a crecer y las lluvias retornaban para regar las nuevas semillas. Así, el hombre fue constatando el eterno retorno hacia el punto inicial.
Hace 4000 años los babilonios vieron en esta repetición de las estaciones un motivo digno de celebrarse e instauraron un ciclo festivo que dejaría corta la juerga más movida de nuestra época: eran 11 días de celebración, que comenzaban cuando la primavera describía sus primeros trazos entre los jardines colgantes de Babilonia.
Los egipcios también recibían con algarabía las señales que preludiaban el nuevo año. Su rostro se tornaba festivo cuando llegaba el ansiado momento en que el río Nilo empezaba a crecer y el caudal se hacía propicio para la siembra. Entonces, la tierra era labrada con confianza en los tiempos venideros.
Desde siempre, el nuevo año ha significado el festejo de un triunfo inexistente, una victoria que se desea pero aún no ha ocurrido, un elogio a la esperanza que se renueva cada 365 días.
En las diferentes culturas de todos los tiempos los cambios de ciclo han llevado implícitos ritos que atraen salud, amor y dinero, los tres pilares básicos de la felicidad del hombre. Por eso, no es extraño encontrar ritos ancestrales, propios de cada cultura y pueblo, que busquen la felicidad, el éxito y la abundancia.
La espera de fin de año es especial en Venezuela. Antes que den las 12, las familias se reúnen en sus hogares y preparan la hallaca, una especie de humita exuberante, repleta de condimentos y relleno especial, que se regala a los amigos durante la noche de víspera de Año Nuevo. Es una forma de reafirmar la amistad y de desear buena suerte para el próximo año.
En Alemania desafían al destino mediante la “ceremonia” del bleiglessen. Este ritual consiste en develar los misterios del futuro con una barra de plomo. El plomo se pasa por una soldadora, se funde hasta hacerse agua y las gotas plateadas se vierten en un vaso cuando el alba empieza a despuntar. El plomo líquido se vuelve sólido nuevamente y alcanza formas extrañas que -con una buena dosis de imaginación germánica- pueden predecir lo que depara el mañana.
Los escoceses
festejan en el Hogmanay. El procedimiento es sencillo: se busca un barril de madera, se le prende fuego y se lo pone a rodar por las calles. Según dicen, es para permitir el paso del nuevo año. Además, después de medianoche, llega el momento de presentar su "primer pie". A esa hora van a ver a sus allegados para desearles feliz año nuevo y les ofrecen un trago de whisky y un pedazo de pastel de avena. Los más viejos se quedan y esperan que el "primer pie" en sus casas sea el de una persona bella y alta y, sobre todo, de cabello negro (que trae suerte).
En Rumania las mujeres solteras suelen caminar hacia un pozo, encender una vela y mirar hacia abajo. El reflejo de la llama dibujará en las oscuras profundidades del agua el rostro de su futuro esposo. Las que se quedan en sus casas toman una rama de albahaca y la colocan bajo la almohada: el sueño de esa noche tendrá como protagonista al hombre que las espera.
Umbanda es una religión practicada en Brasil, fruto de una mezcla de ritos africanos y que genera la fiesta de
Iemanja. Las playas se llenan de gente y los cantos religiosos inician la ceremonia en honor a
Iemanja. Incluso los que viven retirados en el campo viajan hacia la costa para realizar ofrendas al mar, que la mayoría de las veces son flores en pequeños barcos de madera. Los participantes llevan trajes de colores diferentes cada año (en función del santo que "gobernará" durante esa nueva etapa), bailan y cantan. Le rezan a la santa y piden deseos.
En Bahamas la fiesta del Junkanoo se remonta a los siglos XVI o XVII y tiene lugar en honor a John
Canoe. Este propietario de plantaciones era bondadoso y permitía a sus esclavos tomarse algunos días para la Navidad. Ellos festejaban con danza y música africanas. Esta celebración hoy en día se ha convertido en un gran desfile formal y organizado, con disfraces sofisticados y músicas con mucho ritmo. Se realiza un cortejo de bailarines enmascarados en trajes coloridos y luminosos. Por grupo, los participantes eligen un tema y confeccionan sus trajes en función del tema retenido. Pero un solo grupo gana y es premiado al final de la ceremonia.
Fuente: http://www.me.gov.ar/efeme/anionuevo/
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- DÍA DE AÑO NUEVO
(2000 a. C., Babilonia)
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- El día de Año Nuevo es la más antigua
y universal de las festividades religiosas. Curiosamente, su historia
comienza en una época en la que aún no existía un calendario anual. El
tiempo transcurrido entre la siembra y la cosecha representaba un “año”
o ciclo.
- La fiesta de Año Nuevo más antigua que
se ha registrado se celebraba en la ciudad de Babilonia, cuyas ruinas se
alzan cerca de la moderna ciudad de Al-Illah, en Irak. Se situaba a fines
de marzo, en el equinoccio vernal o de primavera, esto es, al comenzar esta
estación, y los actos festivos duraban once días. Los festejos modernos
palidecen si se comparan con ellos. Los iniciaba un sumo sacerdote que, habiéndose
levantando dos horas antes del alba y tras bañarse en las aguas sagradas
del Éufrates, ofrecía un himno al dios local de la agricultura, Marduk,
orando para pedir un nuevo ciclo de cosechas abundantes. Se pasaba la grupa
de un carnero decapitado por los muros del templo, a fin de absorber todo
contagio que pudiera infestar el sagrado edificio y, por extensión, la
cosecha del ano siguiente. La ceremonia recibía el nombre de Kuppuru,
palabra que apareció entre los hebreos casi al mismo tiempo, en su día de
Reparación, o Yom Kippur.
- Tanto desde el punto de vista astronómico
como del agrícola, enero es el peor tiempo para comenzar simbólicamente un
ciclo agrario o Año Nuevo. El sol no se encuentra en un lugar adecuado
del cielo, como ocurre en los equinoccios de primavera y otoño y en los
solsticios de invierno y verano, los cuatro acontecimientos solares que
ponen fin a las estaciones. El traslado de este día sagrado se inició con
los romanos.
- Según su antiguo calendario, los
romanos consideraban el 25 de marzo, comienzo de la primavera, como el
primer día del año. Sin embargo, los emperadores y los altos funcionarios
alteraron repetidamente la longitud de meses y años para ampliar el
tiempo de sus mandatos. Las fechas del calendario guardaban tan poca
sincronización con los hitos astronómicos en e! año 153 a.C., que para
fijar con seguridad numerosas ocasiones de tipo público el Senado romano
declaró el 1 de enero primer día del año. A continuación se produjeron
nuevas alteraciones de fechas, y para iniciar de nuevo el calendario, el 1
de enero, en el año 46 a.C., Julio César tuvo que prolongar el año hasta
445 días, por lo que se conoce en la historia como “Año de la Confusión”.
El nuevo calendario creado por César fue llamado, en su honor, calendario
juliano.
- Después de la conversión de Roma al
cristianismo en el siglo IV, los emperadores siguieron organizando
celebraciones de Año Nuevo. Sin embargo, la naciente Iglesia abolió todas
las prácticas paganas (es decir, no cristianas), y por tanto condenó estas
festividades como escandalosas y prohibió a los cristianos su participación
en ellas. A medida que la Iglesia consiguió conversos y poder, planificó
estratégicamente sus propias fiestas para competir con las paganas, en
muchas ocasiones aprovechándose de su popularidad. Para rivalizar con la
fiesta de Año Nuevo, el 1 de enero, la Iglesia estableció su propia festividad
en la misma fecha, la Circuncisión del Señor, que todavía observan católicos,
luteranos, episcopalianos y numerosas Iglesias ortodoxas de Oriente.
- Durante la Edad Media, la Iglesia se
mantuvo tan hostil al antiguo Año Nuevo pagano, que en las ciudades y países
predominantemente católicos esta celebración desapareció por completo, Y
cuando periódicamente volvía a resurgir, quedaba relegada al olvido en
poco tiempo y casi en todas partes. En cierta época, durante la Baja Edad
Media. desde el siglo XI al XIII, los británicos celebraban el Año Nuevo
el 25 de marzo, los franceses el domingo de Pascua, y los italianos el día
de Navidad, que era entonces el 15 de diciembre; sólo en la Península Ibérica
se observaba el 1 de enero. La aceptación general de esta fecha sólo data
de los últimos 400 años.
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- LA NOCHEVIEJA
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- Desde tiempos muy antiguos, ésta ha
sido la más bulliciosa de las noches. Para los antiguos agricultores
europeos, tos espíritus que destruían las cosechas por medio de
enfermedades eran barridos durante la noche que precedía al Año Nuevo,
con un gran concierto de cuernos y tambores. En China, las fuerzas de la
luz, el Yang, derrotaban anualmente a las fuerzas de la oscuridad, el Yin,
cuando en esta noche mágica la gente se congregaba para hacer sonar
platillos y detonar petardos. En Norteamérica, fueron los holandeses, en
su colonia de Nueva Amsterdam, en el siglo XVII, quienes originaron las
modernas celebraciones de la Nochevieja, aunque es posible que los indios
nativos de esas tierras les hubieran dado un ruidoso ejemplo en este
sentido, y con ello hubieran allanado el camino. Mucho antes de que llegaran
los colonos al Nuevo Mundo, la fiesta de Nochevieja era observada por los
indios iroqueses, que la relacionaban con la cosecha de maíz. Reuniendo
ropas viejas, útiles caseros de madera, maíz y otros cereales los indios
arrojaban estas posesiones del año anterior en una gran hoguera, con lo que
significaban, el comienzo de un Nuevo Año y una nueva vida. Era una
costumbre antigua tan literal, en su significado, que los eruditos de épocas
muy posteriores no tuvieron que especular sobre su sentido.
- Los colonos norteamericanos presenciaron
la anárquica celebración anual de la Nochevieja por los indios, y su
conducta no fue mucho más austera, si bien la escasez de ropas, muebles v
comida les impedía encender hogueras. En la Nochevieja de 1775, los
festejos que se celebraron en la ciudad de Nueva York fueron tan ruidosos
que, dos meses más tarde, las autoridades prohibieron los petardos, las
bombas de fabricación casera y el uso de las armas de fuego personales para
conmemorar los futuros comienzos del Año Nuevo.
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- EL BEBÉ DEL AÑO NUEVO
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- La idea de utilizar un recién nacido
para simbolizar el comienzo de un nuevo ciclo surgió en la antigua Grecia
alrededor del año 600 a.C. En las fiestas dionisiacas, era costumbre hacer
desfilar, como homenaje a Dionisos, dios del vino y de las francachelas, un
bebé en un cesto de juncos, que representaba el renacimiento anual de ese
dios como espíritu de la fertilidad. En Egipto se efectuaba una ceremonia
similar representada en la tapa de un sarcófago que hoy se encuentra en un
museo británico. Dos hombres, uno de ellos viejo y con barba y el otro en
el apogeo de su juventud, aparecen en él portadores de un bebé en un cesto
de mimbre.
- Tan corriente era el símbolo del bebé
del Año Nuevo en tiempos de los griegos, egipcios y romanos, que la
primitiva Iglesia católica, tras no poca resistencia, permitió finalmente
a sus miembros la utilización en celebraciones, con tal de que quienes
participaban en ellas admitieran que el bebé no era un símbolo pagano,
sino una efigie del Niño Jesús. Nuestra moderna imagen de un bebé en pañales
y con el número del año en el pecho se originó en Alemania, en el siglo
XIV, y apareció sucesivamente en ilustraciones y en canciones de cada época.
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- Del libro "Las cosas nuestras de cada
día" de Charles Panati
- Fuente: http://www.fut.es/~vne/cal_01.htm