Pedro Bonifacio Palacios
(Almafuerte)
1854-1917
Pedro
Bonifacio Palacios nació en San Justo, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 13 de mayo de 1854 y falleció a los los 62 años, el
28 de febrero de 1917.
Almafuerte es el pseudónimo que mayor popularidad alcanzó, aunque no fue el único que utilizó a lo largo de su vida (sobre todo, en la actividad periodística).
Fue criado por parientes, ya que sufrió la muerte de su madre cuando él era aún pequeño y el abandono de su padre. La primera meta que se impuso fue la de destacarse en la pintura, pero no tuvo el éxito que esperaba: la beca oficial que solicitó para viajar a Europa le fue negada. Por lo tanto, siguiendo su vocación y sin título oficial, se
dedicó a la docencia: tenía sólo 16 años cuando comenzó a dirigir una pequeña escuela en Chacabuco (donde, en 1884, tuvo la posibilidad de conocer a Domingo Faustino Sarmiento).
Tiempo después, Almafuerte dejó esta ciudad para mudarse a La Plata: allí lo esperaba el diario "Buenos Aires" y, más tarde, la dirección del diario "El Pueblo". Su actividad periodística no fue demasiado extensa: sin embargo, desde ese lugar dio una intensa batalla y alentó a los jóvenes de la época, que más tarde participarían del movimiento revolucionario de los ´90.
Durante dos años -desde 1894 hasta 1896- retomó sus actividades en la escuela de la localidad de Trenque Lauquen pero, por temas políticos, fue dejado cesante.
Almafuerte tuvo cinco hijos adoptivos, lo que marca un gran contraste entre la enorme generosidad que tenía para los demás y la pobreza en la que se vio
sumergido casi toda su vida.
Publicó sólo dos libros en toda su vida; más que suficiente para que su obra sea juzgada por personalidades de la talla de Jorge Luis Borges o Rubén Darío, entre otros.
Fuente: http://www.los-poetas.com/n/biopedro.htm
SIETE SONETOS MEDICINALES
Pedro B. Palacios
| AVANTI ! Si te postran diez veces, te levantas Con el hambre genial con que las plantas Obcecación asnal, para ser fuerte, Todos los incurables tienen cura | PIU AVANTI !
No te des por vencido, ni aún vencido, Ten el tesón del clavo enmohecido Procede como Dios que nunca llora; Que muerda y vocifere vengadora, |
| Los que viertan sus lágrimas amantes los que van por el mundo delirantes Ah! Nunca quieras remediar entuertos; y al echarte en la caja de los muertos, | Esta vida mendaz es un estrado No digas tu verdad ni al más amado, Mira cómo la nieve se deslice Maldice de los hombres, pero ríe; |
| Si en vez de las estúpidas panteras No habrían de yacer noches enteras Cual Napoleones pensativos, graves, Seas el que tú seas, ya lo sabes: | En pos de su nivel se lanza el río la más hermosa espiga del estío y el sol, el padre sol, es raudo foco Todo lo alcanzarás, solemne loco... |
| Como una sola estrella no es el cielo, tu gimnasia de jaula no es el vuelo, Qué saben de lo eterno las esferas ? Detén tus pasos Lógica, no quieras | |